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Haremos enormes esfuerzos para no desbarrar. Contendremos,
pues, nuestra indignación. Simplemente les llamaremos “terroristas
ecológicos”, para que no nos lleven al juzgado. Pues últimamente es el
método que suelen utilizar para amordazar la libertad de expresión
ciudadana. Naturalmente, si tuvieran que pagar de su bolsillo serían
menos diligentes, pero como tiran con pólvora del Rey, ancha es
Castilla. Eso sí, después son incapaces de pagar a nadie. En fin, unos
irresponsables.
Esto es lo que están consintiendo y amparando nuestros
prebostes municipales. Los mismos que dicen que están dispuestos a
volver con ilusión al Ayuntamiento en el próximo mandato. No por favor,
que se vayan, que los lacianiegos y la flora y fauna silvestre se lo
agradecerá eternamente.
Es la única esperanza que nos queda para acabar con este
terrorismo ecológico que están cometiendo.
Vertidos del Feixolín al río de Orallo















Y
como sobran comentarios, sólo añadiremos que todas estas fotografías han
sido tomadas el 17 de octubre de 2006
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