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Los partidos políticos tradicionales, al igual que las sectas, se
muestran rígidamente formalistas, autoritarios y hasta aparentemente
rigurosos. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Sus dirigentes son
los primeros en eludir muchos de los preceptos legales, e incluso el
propio espíritu de le ley. A esto se le denomina, fariseísmo político.
El Secretario
Regional de la Federación Socialista de Castilla y León, Ángel
Villalba, ha estado a punto de inmolarse a lo bonzo porque
en Las Navas del Marqués (Ávila) un promotor taló 4.000 pinos para
construir miles de viviendas y varios campos de golf, en un espacio
natural protegido de la Red Natura 2000.
Hoy mismo
(23/10/06) en la sesión plenaria de las Cortes de Castilla y León y en
el turno de preguntas orales ante el pleno, el grupo socialista le
pedirá al Gobierno del partido popular que preside Juan Vicente
Herrera, que: “explique la política general sobre la red
Natura 2000, publicada en el Boletín Oficial de las Cortes de Castilla y
León, nº 16, 3-10-03”.
Hasta ahí nada que
objetar, si esta actuación estuviera presidida por la coherencia y el
rigor político. El problema es que no lo está. Y para comprobarlo sólo
es necesario echar la vista atrás y recordar la actuación de Villalba
y de sus compañeros de partido en otro caso de similar naturaleza.
En junio de 2005,
Ángel Villalba y Miguel Martínez ejercieron de notarios
orgánicos, en la firma del convenio entre la ex alcaldesa socialista
Ana Luisa Durán y el empresario minero Victorino Alonso. El
citado convenio le otorgaba al empresario la concesión de cinco nuevas
cortas a cielo abierto, además de las tres ilegales que explota en la
actualidad. Y sobre alguna de las cuales han recaído nada más y nada
menos que tres resoluciones judiciales. Una del Tribunal Superior de
Justicia de Castilla y León y las otras dos del Juzgado Contencioso
Administrativo de León. Todas ellas, ordenan la clausura y cierre de
dicha explotación. Sin embargo, la actividad no se ha detenido, sin que
Villalba ni sus amigos hayan dicho ni pío.
Pues bien, en
Laciana al igual que en Las Navas del Marqués, también se está
cometiendo la misma ilegalidad en una zona protegida de la Red Natura
2000. Donde no sólo se han talado miles de robles y otras especies
autóctonas, sino que se han destruido fuentes, contaminado auríferos y
aniquilado una enorme superficie de valiosísima biodiversidad. Poniendo
así en peligro el equilibrio ecológico de toda una comarca.
¿No es esto
fariseísmo político? ¿Por qué allí sí y aquí no? Porque en Las Navas del
Marqués el ayuntamiento está presidido por el PP y aquí lo estaba por el
PSOE. Esa es la única diferencia. Y otra diferencia de talla, es que el
caso de Laciana no ha merecido el menor interés informativo para la
Cadena Ser. De lo contrario otro gallo nos cantaría.
Nos parece
legítimo que el grupo socialista ponga en la picota al Gobierno de
Castilla y León por su política medioambiental. Tiene sobrados motivos y
ejemplos para hacerlo. Pero no sólo la especulación inmobiliaria es
responsable de la destrucción de los espacios naturales protegidos. Las
explotaciones a cielo abierto causan aún mayores destrozos y comprometen
definitivamente el desarrollo sostenible de las zonas afectadas. Y eso
lo sabe Villalba y hasta el más lerdo. Entonces ¿a qué juega el
PSOE? Pues ha lo que juegan los partidos políticos tradicionales, al
fariseísmo político, que tienen como única preocupación la conquista del
poder. Y quienes les presten su apoyo es que son exactamente igual que
ellos.
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