|
El trasiego diario es continuo. Uno tras otro, garrafa en mano, los
vecinos de Villablino se aprovisionan de agua potable en la fuente de La
Plaza. Otros lo hacen en la Argaxiada de Villager y otros en el
supermercado. Lo cierto es que cada vez son menos los que se atreven a
tomarla del grifo. Y en nuestra opinión y sabiendo lo que sabemos, sus
temores están plenamente justificados.
Las balsas de
Sosas siguen vertiendo sin interrupción sus aguas contaminadas al mismo
río del que se abastece a la población. De nada ha servido el paripé
montado por Pastor y su supuesta y fiable analítica, porque los
ciudadanos siguen dudando de la información oficial. Que es lo mismo que
desconfiar de quien la facilita, mal que le pese al señor concejal de
Medio Ambiente y otros menesteres.
Las aguas de
Villablino seguirán bajo sospecha, mientras los ciudadanos no dispongan
de análisis fiables y contrastados, que certifiquen con absoluta
claridad la potabilidad y la calidad del agua que llega a sus casas. Y
eso es lo que hasta ahora ha sido incapaz de mostrar ni este Equipo de
Gobierno ni los anteriores. Pues no olvidemos que esta situación se
lleva manteniendo desde hace 10 años. Y sólo cuando fue denunciada por
Los Verdes saltaron las alarmas. Hasta entonces, muchos de los ediles
ignoraban hasta la existencia de estas balsas. Eso es lo que se llama
actuar con diligencia y desvelo en favor de la ciudadanía.

Una de las balsas de Sosas antes de la captación que abastece Villablino

Fuente de la Plaza de Villablino un día cualquiera
|