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Hace ya mucho
tiempo que en este país los sindicatos han dejado de ser organizaciones
de clase, para convertirse en meras gestorías. Atrás, muy atrás, queda
aquel sindicalismo combativo, que algunos conocieron en los períodos más
negros de la dictadura franquista. Por ejemplo, aquellas ejemplares
huelgas del 62 en Laciana.
Pero no hace falta
remontarse tan lejos. En las décadas de los 70 y los 80, el sindicalismo
en Laciana aún seguía siendo una fuerza respetable y respetada. Hoy, de
aquella época, sólo queda el recuerdo y mucha nostalgia.
El sindicalismo en
Laciana, no pasa de ser una fuerza residual. Y lo que es peor, una
fuerza desacreditada, por el comportamiento y el ejemplo que dan algunos
de sus dirigentes. Esa especie de aristocracia de la clase obrera, que
ha encontrado en la acción sindical el medio de vivir cómodamente sin
trabajar. Amén de prejubilarse en condiciones que jamás hubieran soñado.
Pero quizá lo que
mejor ilustre lo que es el sindicalismo actual en MSP, sean unas
manifestaciones que le atribuyen al ex brazo derecho de Victorino
Alonso, un tal Juan Antonio Martín.
Cuentan que en el
transcurso de una copiosa y bien regada cena, de las múltiples que se
celebraban – y se celebran – en Villager, el sujeto en cuestión dijo
algo así: “alimento, y alimento bien a una jauría de perros durante
todo el año, por eso, de vez en cuando les puedo pedir que ladren bien
fuerte”
Y efectivamente
eso es lo que hace parte de esa jauría cada vez que el dueño se lo
ordena. Y, además, les ordena que lo hagan contra las diferentes
administraciones. Por ejemplo, contra la Junta de Castilla y León y el
Ayuntamiento de Villablino. Como si estas dos administraciones fueran
las que están saqueando y embolsándose los beneficios del expolio de El
Feixolín.
Que es tanto como
si el empresario dijera, llevo robando durante diez años y ahora como
quieren que deje de robar no les pago a los trabajadores. Ese es el
odioso chantaje que defienden determinados sindicalistas. Simplemente
vergonzoso. Si los trabajadores fueran menos pasivos de lo que son, lo
primero que tendrían que hacer es quitarse del medio a tanto vendido. Y
elegir a representantes que acudieran a diario al tajo y defendieran
realmente los derechos de su clase.
Pero
desgraciadamente ese no es el caso en MSP. Porque Victorino Alonso
no es sólo el dueño de MSP, también lo es de la UGT y del PSOE en la
comarca. Por eso sus ejecutivos de media polaina les piden a los futuros
aspirantes a un puesto de trabajo en la empresa, que antes se afilien al
unísono a las dos organizaciones. ¿Curioso no?
Hace algunos días,
en los micrófonos de Radio Laciana, ya hemos tenido una muestra de lo
que son capaces los sabuesos de don Victorino. Una ex responsable
política del PSOE y un ex dirigente de la UGT, durante 119 minutos
exactamente, desgranaron toda su panoplia de improperios contra el
portavoz de Los Verdes en Laciana. Y lo hicieron como mejor saben.
Recurriendo a la mentira, el insulto y el marujeo político. Al más puro
estilo de la escuela Cepedaniana.
Aquel ex
sindicalista que fue sacado de los locales de la UGT de Laciana por la
Guardia Civil, por haber cometido supuestas irregularidades
administrativas. Que es la forma más elegante que han encontrado para no
decir que había metido la mano en el cajón. Y el mismo sujeto que llevó
al ayuntamiento al inicio de la bancarrota y que hace unos años, fue
detenido por la Guardia Civil por simular el robo de sus propias ovejas
para cobrar la prima del seguro.
Con éste y algunos
más empezó la caída libre del sindicalismo en Laciana. Pero lo peor es
que aún no se ha terminado. Porque Comisiones Obreras (CC OO) tampoco
está para muchos trotes. También en esta organización ha dejado huella
un tal Guillermo Murias. Quien durante un montón de años rigió
los destinos del sindicato como hoy rige los del ayuntamiento. Es decir,
en solitario y a su propio albedrío.
Nada de lo que
ocurre en Laciana es debido a la casualidad. Bien es verdad, que tanto
en la política como en el sindicalismo, sus dirigentes no son más que un
fiel reflejo de la realidad social. Aún así, por lo menos desde Los
Verdes, nos resistimos a creer que esa realidad no se puede cambiar.
Es más, estamos
convencidos de que otra realidad es posible. Pero solamente lo será con
mujeres y hombres sin ataduras, ni vinculaciones espurias con el dueño
de la MSP. Porque de lo contrario, el ayuntamiento también seguirá
siendo otra gestoría de MSP al igual que lo es el sindicalismo actual en
Laciana.
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