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Gracias por las
innumerables muestras de apoyo que habéis dejado en el buzón de esta
página. Gracias por vuestras llamadas. Y gracias por el apoyo que nos
sigue llegando de Laciana y otros rincones insospechados.
La opinión es
unánime, “lo habéis hecho muy bien”. En realidad, lo único que
hemos hecho, es poner término al oscurantismo y al secretismo que ha
venido imperando en el ayuntamiento de Villablino desde hace 20 años.
¿Por qué se han
desquiciado los políticos y los sindicalistas? Pues sencillamente porque
la realidad que hoy los ciudadanos tienen ante sus ojos, es
infinitamente más cruda de lo que podían suponer.
Salarios
inimaginables en algunos casos. Favoritismo y afinidad política en
otros. Y en la inmensa mayoría el mismo procedimiento arbitrario. La
contratación se hizo irregularmente y por la puerta de atrás. Y como en
Laciana nos conocemos casi todos, eso hace mucha mella.
Lo publicado en
esta Página obedece a la realidad del año 2004. Y es rigurosamente falso
que las cifras estén abultadas como pretende hacer creer el Presidente
del Comité de Empresa, Alberto Lana Prieto.
La cifra anual
hay que dividirla por 15 mensualidades en algunos casos o por 14 en
otros (debido a las tres o dos pagas extraordinarias por trabajador) y
de ese modo se obtiene la media mensual por trabajador. Y eso es lo que
no han hecho ni el alcalde ni el sindicalista. Voluntariamente, claro
está. También han omitido contabilizar horas extras, pluses y retenes,
por ejemplo.
Pero que no se
preocupen, porque progresivamente esos datos también se irán colgando en
esta página. Esos y otros muchos que obran en nuestro poder. Lo que nos
sobra es material. Y si no lo hemos publicado antes, ha sido para
comprobar hasta donde podía llegar el cinismo y la mentira de esos
representantes del pueblo que tanto desvelo ponen en la defensa del
interés colectivo.
El ayuntamiento de
Villablino está arruinado económica y moralmente. Y por más insultos y
amenazas que profiera contra Los Verdes el alcalde Murias Andonegui,
no va a lograr variar la opinión de los ciudadanos.
Como gestor ha
sido un verdadero desastre y así se lo dice el Tribunal de Cuentas. Y
como político está atrapado en sus propias mentiras. Y ahora como está
desquiciado su único argumento de defensa es el insulto al adversario.
Triste, muy triste el final de un sindicalista metido a político, al que
el cargo de alcalde le vino demasiado grande.
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