|
Desde hace ya tiempo, conocíamos la existencia de cierto malestar en un
sector de la militancia de IU en Laciana con Guillermo Murias.
Algunos militantes siguen sin digerir el pacto de Gobierno, primero con
el PP y ahora con Pastor. Sin embargo, lo que sí desconocíamos
es que ese mismo malestar también había llegado a Valladolid y a León.
Pese al reciente comunicado de apoyo del coordinador
regional de IU en favor de Guillermo Murias, por su affaire
con el Tribunal de Cuentas, en Valladolid cada vez son más los
miembros de la coalición que cuestionan este tipo de apoyos. Y otro
tanto ocurre en León.
Naturalmente, de cara a la galería no pasa nada. Los trapos
sucios se lavan en casa. Sin embargo, la realidad es bien distinta.
Tanto en León como en Valladolid, ya empiezan a estar algo hartos del
ayuntamiento de Villablino y por ende, de su alcalde. Lo que otrora fue
el buque insignia de IU hoy sólo es pesadilla.
El ex coordinador regional y candidato a la Alcaldía de
León, José Luís Conde, ya no oculta su malestar ni en público ni
en privado. Y asegura que Guillermo Murias no lo ha hecho bien y
sus consecuencias las acabaremos pagando todos. Y efectivamente así va a
ser. No sólo por el descrédito que está sufriendo la coalición, sino
porque ya no se puede exhibir la gestión realizada en el ayuntamiento de
Villablino como reclamo electoral. Pues es un secreto a voces que ha
sido un desastre durante casi una década.
En Laciana, el propio coordinador comarcal, Tomás Bejega,
tampoco oculta su desencanto. Es más, ya no quiere saber nada del tema.
Por lo menos eso es lo que les dice en privado a los más allegados. En
público probablemente diga otra cosa, aunque sus apariciones son cada
vez más esporádicas.
En resumen, que Guillermo Murias está cada vez más
aislado y más cuestionado dentro de su propio partido. Lo que, sin duda,
no lo coloca en las mejores condiciones para concurrir de nuevo a unas
elecciones que están a la vuelta de la esquina. De hecho, en IU ya
tienen asumido que la próxima Corporación Municipal no estará presidida
por uno de los suyos.
Lo incomprensible, es que nadie tenga la valentía
suficiente para decirle a Murias de viva voz, lo que están
diciendo a sus espaldas. Es decir, que el mejor favor que le puede hacer
a IU es dejar paso a otro candidato. Claro que a estas alturas, tampoco
resulta nada sencillo el relevo
Retirarlo por la fuerza significaría reconocer que lo ha
hecho rematadamente mal. Y eso tendría un coste electoral muy elevado.
Mantenerlo significa ir de cabeza al precipicio. O sea, que IU se debate
entre lo malo y lo peor, sin saber muy bien que hacer. En cualquier
caso, haga lo que haga el descalabro está garantizado. Y en IU no tienen
la menor duda de ello.
¿Y Murias qué? Pues su única obsesión, así como la
de su reducida guardia pretoriana, es combatir a Los Verdes. Incluso
estaría dispuesto a favorecer cualquier coalición de Gobierno, siempre
que con ello evitara que Los Verdes pudieran llegar a gobernar. Esa es
su gran preocupación. Además, claro está, de lo que se le puede venir
encima judicialmente. Porque contrariamente a lo que nos cuenta, la
procesión va por dentro.
En fechas muy recientes, aún tenía la esperanza de que los
nuevos envíos de documentos tuvieran algún efecto sobre la Comisión
Mixta Congreso-Senado. Incluso no se ha dudado en solicitar a algún
proveedor la elaboración de nuevas facturas. Ojo, porque la fecha de
registro y la indiscreción de algún funcionario, puede jugarle de nuevo
una mala pasada al alcalde.
Con o sin esta nueva documentación, Murias se ha
revelado como un pésimo gestor. Y no sólo porque lo certifique
fehacientemente el Tribunal de Cuentas, sino porque los resultados a la
vista están.
Pero el deseo de
poder de algunos políticos es tan grande, que están dispuestos a
cualquier cosa para seguir aferrándose a él. Incluso a culpabilizar a
todos sus adversarios para exculpase ellos. Ese es el caso de
Guillermo Murias. Un político que ha perdido el sentido de la
realidad y que está siendo cada vez más cuestionado, hasta por sus
propios compañeros de partido. Pero ahí sigue. Según dice, para
no ponérselo fácil a sus rivales. Vamos, que lo que menos le importa es
que el ayuntamiento de Villablino siga siendo el hazmerreír durante los
próximos seis meses. Los problemas para él vendrán después. Y sino al
tiempo.
Volver a página principal
|