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El alcalde de
Villablino, Guillermo Murias, no necesitó bucear en los escritos
de Anatole France, para saber que si no existiera la mentira, la verdad
se moriría de aburrimiento. Quizá por eso mintió con tanta
desfachatez. Pero no se percató de que antes se atrapa a un mentiroso
que a un cojo.
Por eso, hoy está
atrapado por su propia mentira. En declaraciones a EL Mundo-La Crónica,
asegura que la basura depositada por Los Verdes en la entrada principal
del ayuntamiento, se recogió del vertedero municipal situado junto a la
planta de transferencia. “Un vertedero temporal donde se llevan todos
los vertidos que se retiran de los numerosos vertederos que existen en
la comarca y que se están limpiando, para su posterior tratamiento”
Afortunadamente,
las pruebas gráficas que obran en nuestro poder son irrefutables.

Como se puede apreciar en la toma realizada el 4 de abril, el televisor
está justo en la terminación
del talud del Parque de “Las Rozas”

En esta toma, realizada el mismo día, se aprecia al fondo el Parque
Infantil y el televisor en primer plano.

El sillón y el frigorífico que figuran en esta toma, también figuran en
la fotografía de la basura depositada ante el ayuntamiento.

Este otro frigorífico no lo hemos recogido, pero también está en las
inmediaciones del Parque.
Y por último, la prueba definitiva
Si Guillermo Murias no hubiera perdido desde hace tiempo el
sentido de la moral política, ante estas contundentes pruebas haría dos
cosas. Una, pedir perdón públicamente por haber mentido. Otra, irse a su
casa. Pero no hará ni una cosa ni la otra. Precisamente, porque su
escala de valores ya no es la de un político honesto consigo mismo ni
con los ciudadanos.
Entendemos
perfectamente que nuestra acción le haya sentado muy mal, pero de ahí a
recurrir a la mentira para descalificar a Los Verdes y zafarse él de sus
responsabilidades, hay un límite que ningún ciudadano honesto debe
traspasar.
El que miente una
vez con tamaño descaro, es capaz de mentir las veces que sea necesario.
Y ese tipo de políticos son los que contribuyen a que la actividad
política sea cada vez más denostada por los ciudadanos.
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