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Si recurriéramos a
una expresión coloquial y castiza, diríamos que Guillermo Murias
tiene más morro que un oso hormiguero. Pero nos quedaremos con lo que ya
sabíamos, que es simplemente un mentiroso compulsivo.
En esta ocasión ha
ido más allá de lo permisible, al afirmar sin el menor pudor que la
basura que Los Verdes depositaron en la entrada principal del
Ayuntamiento de Villablino, había sido ROBADA de la Planta de
Transferencia Municipal.
En está página
hemos aportado los testimonios gráficos de semejante falacia y el
alcalde lo sabe perfectamente. Pero recurre a la mentira y al insulto
porque no tiene otros argumentos para justificar la desidia en la que
está instalado desde hace años.
Laciana está en un
estado lamentable y esa constatación no la hacemos sólo Los Verdes, sino
la inmensa mayoría de lacianiegos y visitantes. Pero como el alcalde
está en la inopia, debe de ser el único que tiene una percepción de la
realidad distinta.
Y ha vuelto a
mentir afirmado que la causa del nefasto funcionamiento de la
depuradora, recientemente inaugurada, es debido a la presión que el agua
del pantano ejerce sobre las arquetas. Y que la solución consiste en una
simple impermeabilización de las mismas. Si los técnicos municipales han
escuchado esta versión técnica tan autorizada, a buen seguro que se han
desternillado de risa. Porque algunos de ellos no se ocultan para
afirmar todo lo contrario de lo que irresponsablemente asevera su
alcalde. El proyecto ha sido mal concebido, el ayuntamiento lo sabe y
ahí reside el fondo del problema. Pero reconocerlo significaría asumir
la responsabilidad de su propia incompetencia.

Como se puede
apreciar en esta imagen, la arqueta que vierte sus inmundicias a la
presa de “Las Rozas” está situada a una cota superior a la de las aguas.
Y esta arqueta no
es la única que vierte sus aguas residuales antes de ser depuradas, a lo
largo de todo el recorrido de los dos emisarios hay muchas más.
En esta Web, desde
el pasado verano, Los Verdes hemos venido aportando pruebas como esta,
pero la escasez de ética personal y política de algunos próceres, no les
impide, sin embargo, mentir con tamaño descaro. Eso sí, la culpa siempre
la tienen los demás. Demasiado ramplón el argumento para ser creíble.
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