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Se temía que las presiones políticas pudieran hacer mella sobre la
Comisión Mixta Congreso-Senado, encargada de pronunciarse sobre el
Informe del Tribunal de Cuantas que certifica la fiscalización de las
cuentas del ayuntamiento de Villablino, durante el período 1998-2002.
Pues ya están disipadas todas las dudas. La Comisión, ante semejante
desbarajuste, ha dictaminado que el Fiscal tome el relevo en este
asunto.
El socialista Agustín Turiel ha sido tajante al
exigir responsabilidades pecuniarias a Guillermo Murias y sus
concejales. Las cifras son mareantes, once millones de euros de
endeudamiento, dos veces más que los ingresos recaudados durante ese
período. Y después todo lo que ya sabíamos. Irregularidades en la
contabilidad, en las contrataciones de obras y de personal. Gastos sin
justificar. Y 300.000 euros que siguen por ahí bailando sin que nadie
sea capaz de facilitar una explicación convincente sobre su paradero.
Ahora empieza el verdadero calvario para el alcalde. Sus
quebraderos de cabeza pueden ser morrocotudos. Él que tanto ha abusado
de las demandas judiciales, ahora tendrá que enfrentarse al peor reto
político de su vida. Sin contar, lo que le viene encima con el tema de
El Feixolín. Porque contrariamente a lo que algunos insinúan, el asunto
sigue vivito y coleando. Hoy mismo, una empresa está comprobando las
dimensiones exactas de la corta.
En estas circunstancias, la ética exige una dimisión
inmediata. Guillermo Murias tiene que marcharse y dejar que la
Justicia haga su trabajo. Llegado el momento ya se depurarán
responsabilidades.
Si IU aún no se ha percatado de que su candidato es un
cadáver político, es que su miopía aún es mayor de lo que aparenta.
Ahora ya no valen las excusas pueriles de siempre. La Comisión Mixta
Congreso Senado, acaba de poner fin a toda esa demagogia que desde IU se
venía destilando. Existen graves irregularidades en la gestión del
ayuntamiento de Villablino.
Lo habíamos advertido, este asunto revestía una mayor
gravedad de lo que algunos creían. Por eso le hemos dedicado tanto
espacio en esta página. Hemos sido los únicos. Ni siquiera la oposición
supo estar a la altura y no digamos ya algún medio de comunicación, que
no sólo pasó de puntillas sobre el problema, sino que intentó convencer
a la ciudadanía, que Los Verdes sólo pretendían arrimar el ascua a su
sardina. Vamos, que una vez más habíamos creado alarma social.
Pues bien, ahí
está el resultado. El desbarajuste es mayúsculo y las consecuencias
impredecibles. Pero no auguran nada bueno para sus responsables. Lo
dicho, Guillermo Murias tiene que marcharse ya.
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