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Primavera de 1983, en
Laciana y en Tenerife. En el archipiélago canario, el incipiente
movimiento Verde Europeo comenzaba a dar sus primeros pasos. Petra Kelly
se reunía con una modesta representación de los ecologistas españoles
que asistían a la segunda edición del Festival de Cine Ecológico y de la
Naturaleza en el Puerto de la Cruz.
En Laciana, sin que ni
los más conspicuos se percataran de nada, se diseñaba uno de los mayores
atentados ecológicos del noroeste peninsular. La empresa Minero
Siderúrgica de Ponferrada daba los últimos retoques al proyecto más
ambicioso de explotación de carbón a cielo abierto del país.
Han pasado más de
veinte años desde entonces y el movimiento Verde Europeo es una realidad
que cada día tiene mayor proyección. Laciana por el contrario, es un
verdadero desastre ecológico, político, social y económico. Los peores
augurios se han cumplido. Las explotaciones de carbón a cielo abierto
han sido devastadoras para el paisaje, par la flora, para la fauna y
para el ser humano.
Entorno desfigurado,
acuíferos y cauces fluviales contaminados, talas indiscriminadas,
especies protegidas fuertemente amenazadas, destrucción masiva de empleo
y un éxodo alarmante.
Y mientras este
panorama iba emergiendo, la apatía y el miedo de la ciudadana crecía
casi en las mismas proporciones. Nadie cree ya en nada. El fatalismo y
un disimulado egoísmo se han apoderado de los habitantes de este Valle.
Que llegue cuanto antes la prejubilación y rumbo hacia nuevos
horizontes. Esa es la tangible realidad de una comarca que en los
últimos años ha perdido un tercio de sus habitantes.
Una realidad que, sin
embargo, niegan con desmesurada obstinación los partidos políticos
tradicionales y el cada vez más endeble y sometido movimiento sindical.
En este valle todo es
una paradoja. Por ejemplo, haber tenido a una alcaldesa que hoy hablaba
de futuro y de desarrollo sostenible y al día siguiente, firmaba un
convenio que se daba de bofetadas con lo dicho el día anterior.
El nepotismo y una
progresiva perversión de todo el sistema político local, ha hecho de
este Ayuntamiento el más endeudado de la Comunidad Autónoma de Castilla
y León y el tercero del país. Una losa que lastra hasta el futuro más
modesto que quepa imaginar.
Y en medio de esta
mezcla de impotencia, desidia y escepticismo, surgen Los Verdes como un
soplo de aire fresco. Críticos, audaces y lo que es más importante,
completamente libres. Sin ataduras con el empresario ni con los aparatos
políticos o sindicales.
Por eso son los únicos
que pueden actuar sin temor a que nadie les pare los pies. Salvo la
legalidad vigente, claro está.
Pero hemos de
reconocer que en Laciana el poder, el político y el económico, coinciden
aunque sea por motivos bien diferentes, en un mismo objetivo. Silenciar
a ese grupo de agitadores que practica la sentada como forma de
protesta, que coloca pancartas, que distribuye octavillas e interviene
en actos públicos. Vamos, que hace política de forma antigua y
trasnochada.
Eso de la democracia
participativa que preconizan Los Verdes es una invención arcaica. Ahora
lo que se lleva es la imagen. La retórica hueca. El latiguillo simplón.
En fin, que en una orilla están las elites y en la otra el pueblo.
Pues bien, para romper
ese cerco de silencio con el que intentan rodearnos, recurrimos a este
fabuloso medio que es Internet. Colgamos esta página Web en ese
misterioso mundo de la red y a cruzar los dedos para que alguien nos
encuentre y nos dedique unos minutos de su tiempo. Este es un medio mas
de difusión de nuestro proyecto político. Aquí te esperamos para
intercambiar ideas, opiniones y aceptar cuantas criticas o sugerencias
quieras formularnos.
Porque creemos que así
es como se construye una sociedad más libre, tolerante y participativa.
Justo todo lo contrario de lo que desean los partidos políticos
tradicionales. Lo dicho, aquí estamos Los Verdes para demostrar que otra
forma de hacer política es posible.
Laciana, octubre de
2005
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