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Su escasa decencia
política, que es lo mismo que su deshonestidad, lo único que persigue es
ganarse a la gente con halagos y falsas promesas. Y para ello no dudan
en manipular los sentimientos. Ocultan, sin embargo, que esos halagos
sólo tienen como objetivo satisfacer su propia ambición personal y
política. Nos estamos refiriendo a la actitud de los partidos políticos
tradicionales que operan en Laciana. Es decir, IU, PSOE y PP.
Los tres defienden con
argumentos contradictorios y en ocasiones con gran desatino, una
supuesta autovía que uniría la localidad de Toreno con la autopista
León-Campomanes a la altura del embalse de Barrios de Luna. Pasando,
claro está, por Laciana.
Las tres formaciones
saben perfectamente que este proyecto no tiene prácticamente ni una sola
posibilidad de materializarse. Ni por su disparatado coste, ni por el
impacto ambiental que originaría en todo el Alto Sil, Laciana y Babia.
Una intrusión tan
agresiva en los diversos ecosistemas de estas zonas, no sólo produciría
un desequilibrio de la naturaleza, sino también en el hombre. Porque un
ecosistema no es más que una unidad natural de partes vivas que
interactúan para producir un sistema estable de vida.
Aunque sólo fuera por
honestidad intelectual, los dirigentes de estos partidos políticos que
tanta demagogia derrochan, deberían afrontar este debate partiendo de
esta irrefutable realidad. Pero por falta de capacidad, por pereza o
simplemente porque nos les interesa, sólo se limitan a reivindicar una
autovía sin estrujarse más las meninges.
Machaconamente repiten
una y otra vez que Laciana no puede quedarse aislada. Y los más
conspicuos profetizan que la supuesta autovía significaría el despegue
económico de las comarcas afectadas. Tamaña barbaridad sólo la pueden
decir aquellos que aún siguen obstinados en inventar el agua caliente.
A nadie con un mínimo
de sentido común se le ocurriría trocear el Valle de Ordesa, ni el
Parque Natural de Picos de Europa ni otros muchos parajes de innegable
singularidad. Porque es precisamente esa singularidad la que los
convierte en atractivos.
Laciana tiene que
empezar a construir su futuro en torno a su patrimonio natural. Y para
ello, lo primero que tiene que hacer es elaborar una verdadera
Propuesta de Gestión Ambiental y alejarse de tantas majaderías y de
tantos castillos en el aire.
Tiene que poner en
valor sus propios recursos naturales, no sólo porque ya son bienes
escasos, sino porque lo serán cada vez más en el futuro. Y ahí reside
precisamente nuestra singularidad. Hay que esforzarse por lograr que se
venga a Laciana y evitar que se pase de largo. Que eso es lo que pasaría
si se llegara a construir la autovía.
No se puede seguir
siendo tan miope ante la realidad, pues en Laciana se están produciendo
situaciones insólitas. Alguien podía concebir hace tan sólo unos años,
que un trabajador se desplazara diariamente desde León o Ponferrada
hasta Laciana. Pues en la actualidad ese fenómeno ya comienza a ser más
habitual de lo que se imaginan.
Funcionarios de la
sanidad, de la enseñanza y trabajadores de la mina se desplazan a diario
desde su lugar de residencia para venir a trabajar. Con una autovía ese
fenómeno se multiplicaría exponencialmente. Ocurriría exactamente lo que
está ocurriendo en toda la cuenca minera Asturiana desde que entró en
funcionamiento la autovía de los valles mineros que une Mieres con
Gijón. Que los pueblos pierden población mientras la gana Gijón. Hace
unos meses el diario El Comercio de Gijón publicó un estudio muy
interesante sobre este tema.
Las cifras son
alarmantes. El crecimiento poblacional experimentado en barrios como El
Cerillero o La Calzada es espectacular. Como espectacular es el descenso
acusado por los pueblos limítrofes a la autovía.
¿Queremos que en
Laciana se produzca un fenómeno similar? Esa es la pregunta a la que hay
que responder en primer término. Porque este no es un caso único. Es
exactamente el mismo que se viene produciendo desde hace treinta años en
todos aquellos pueblos próximos a una vía rápida y no muy distantes de
una gran ciudad.
En la provincia de
León, sin ir más lejos, tenemos el caso de la zona de Sahagún. Desde la
entrada en funcionamiento de la autovía León-Burgos, vecinos de la
comarca han fijado su residencia en León y se desplazan diariamente a su
puesto de trabajo.
Estas y otras
situaciones de similar naturaleza son las que deberían hacer reflexionar
a nuestros políticos locales, en vez de repetir como papagayos que
“Laciana necesita la autovía”. Pero resulta mucho más cómodo manipular
sentimientos y derrochar halagos. Digámosle al pueblo lo que quiere oír,
sobre todo si nos puede ser rentable electoralmente.
Pues bien, Los Verdes
de Laciana anteponemos ante todo, el interés general al partidista.
Aunque de la incomprensión ciudadana se deriven consecuencias políticas.
Para nosotros lo más sencillo sería seguir el movimiento y acomodar
nuestro discurso al de la mayoría. O sea, comportarse con la misma
irresponsabilidad que lo están haciendo ellos. Pero eso jamás lo
haremos por muchos votos que estén en juego.
Sin embargo, no
tenemos el menor inconveniente en confrontar públicamente nuestros
planteamientos con quienes sostienen lo contrario.
La Casa de la Cultura sería un buen lugar para un debate público. Ahí
queda la propuesta.
En próximas ocasiones
abordaremos el asunto del despegue económico de Laciana ligado a la
supuesta y fantasma autovía. Naturalmente, con ejemplos concretos y no
con masturbación intelectual. Pues ya está bien de tanta monserga y no
poca sandez.
Es curioso que se
ponga tanto empeño en hablar de la autovía y tan poco para abordar otros
temas de innegable interés para los ciudadanos. Como el de la colosal
deuda municipal, o el de la inminente subida de tasas e impuestos, o el
de la calidad de las aguas, o el de los vertederos de basuras ilegales,
o el de las no menos ilegales explotaciones de carbón a cielo abierto y
así, un largo suma y sigue que hace de Laciana una de las comarcas más
degradas de la provincia de León.
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