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Algunos han
sufrido una notable pérdida de memoria. Se han vuelto selectivamente
amnésicos. Como por ejemplo, el actual alcalde de Villablino,
Guillermo Murias Andonegui y también algunos de sus palmeros de la
ortodoxa e impoluta izquierda lacianiega.
Hoy tienen miedo a
la transparencia como si fuera un mal incurable. Y ya se sabe, cuando se
cede al miedo del mal, lo que se percibe es el mal del miedo. El mismo
que hoy aqueja a nuestros ediles municipales. Y todo, debido a que en
esta página se está haciendo público el desastre que viene presidiendo
la vida municipal de Laciana desde hace 20 años.
Molesta la
transparencia. Que se hagan públicos los sueldos de los empleados
municipales, que se conozca el contenido del
Tribunal de Cuentas, que se sepa en suma, que son unos pésimos
gestores y la utilización que hacen del poder que el pueblo les otorgó.
Pues bien, mal que
les pese a nuestros próceres, con sus actitudes están pervirtiendo la
democracia. Están haciéndola retroceder a otras épocas de infausto
recuerdo. Cuando a los ciudadanos sólo les asistía el derecho de
obedecer, pagar y callar. Lo que sucediera dentro del ayuntamiento no
era cosa suya.
Y en esas estamos
en el ayuntamiento de Villablino desde hace casi 20 años. Desde 1987 no
se ha vuelto a publicar ni un solo dato sobre las interioridades de la
“casa de todos”. O al menos eso es lo que nos dicen los políticos que
es. Eso sí, en tiempos de campaña electoral. Después esa casa de cristal
se convierte en bunker inexpugnable y sólo los políticos tienen derecho
a saber lo que en él se cuece.
Por eso se agarran
esos inmensos cabreos cuando alguien mete la nariz en sus asuntos.
Molesta mirarse al espejo y que nos devuelva nuestras propias
contradicciones.
Guillermo
Murias
era en 1985 militante del PCE y su partido presidía el ayuntamiento con
mayoría absoluta. Él, al igual que el resto de los militantes,
suscribían la política que en él se hacía. Pues bien, he aquí lo que se
hacía.
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Entonces, ni el presupuesto ni los salarios de los funcionarios
eran materia reservada. Los ciudadanos tenían conocimiento de todo a
través de la revista “Laciana Actualidad” La que desapareció nada
más llegar el PSOE al ayuntamiento y que IU tampoco resucitó a su vuelta
en 1995.
Naturalmente, con
ciudadanos desinformados se vive mucho más tranquilo. Sin nadie que
fiscalice ni exija se pueden hacer todo tipo de enjuagues. Como los que
ahora están saliendo en el capítulo de personal. Del resto ya hablaremos
a su debido tiempo.
Se puede vivir de
las rentas del “otro talante” un tiempo, pero no indefinidamente.
Murias ha estado acostumbrado a gobernar sin oposición, por eso la
aparición de Los Verdes lo ha desquiciado. Sus chapuzas son tantas que
han acabado engulléndolo en su propia miseria. Por más que nos tilde de
miserables a otros. Lo bueno de la democracia es que tarde o temprano
todo acaba aflorando a la superficie. Y cuando además de incompetente se
tiene mala fe, el final está cantado. Y el próximo 27 de mayo la
historia colocará a cada uno en el lugar que le corresponde.
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