|
La próxima rueda de prensa de Ana Luisa Durán está al
caer. Compareció hace unos días para anunciarnos que iban a venir. Ahora
reaparecerá para contarnos que están en camino. Después nos los
presentará. A continuación nos mostrará el recorrido de la visita.
Guiada por supuesto. Y por último, nos explicará que se van encantados y
que dentro de poco se verán los resultados.
O sea, que la semana se anuncia informativamente preñada de
importantes y sobresalientes acontecimientos socio-políticos.
La Comisión de Industria, Turismo y Comercio del Senado
está formada por 26 miembros, 12 de los cuales son vocales. Y entre
ellos está la anfitriona de este magno evento. Ella ha sido quien ha
organizado la visita de sus colegas a Laciana, para redorar su
maltrecha imagen. Sin embargo, oficialmente la comitiva viene en viaje
de trabajo. Lo que sucede, es que los senadores en este país, salvo para
cobrar nadie sabe muy bien para que sirven.
Aunque el artículo 69.1 de la Constitución defina el Senado
como Cámara de representación territorial, ni siquiera acaba de cumplir
plenamente esa función. Vamos, que el Senado sigue siendo un espacio en
tierra de nadie. Una especie de cementerio de elefantes, que los grandes
partidos utilizan para honrar compromisos políticos y garantizar retiros
dorados a militantes, para los que no han encontrado hueco en otra
parte. Eso y poco más es el Senado. Por eso, esta visita que se nos
anuncia como algo importantísimo, sólo es imagen y propaganda.
Como la comisión senatorial se acercará a las ilegales
explotaciones a cielo abierto, suponemos que Ana Luisa Durán no
desperdiciará la ocasión para subrayar que este enorme desaguisado se ha
llevado a cabo al margen de la ley. Lo que probablemente no les cuente a
sus colegas, es que en esos montes duerme una bomba de relojería, en
forma de 2000 toneladas de aceites usados. O que miles de neumáticos
usados están sepultados bajo esas magnificas y engañosas restauraciones.
Eso seguro que se le olvidará. Tampoco los llevará a visitar las balsas
de Sosas. Y seguro que tampoco se detienen a contemplar los cauces de
los ríos de Caboalles de Abajo y Orallo.
Naturalmente, en esta visita guiada, tampoco figura una
reunión con los vecinos del barrio de Colominas, para que les expliquen
a sus señorías el calvario que supone convivir con una industria
altamente contaminante como el lavadero de MSP.
Eso sí, con lo que se tienen que quedar los ciudadanos de
Laciana, es que merced al desvelo de Ana Luisa Durán, ha
venido una comitiva senatorial que cambiará su futuro. Pero para ello
tienen que votar sabiamente el próximo 27 de mayo. Si se equivocan la
visita no habrá servido de nada.
Y como suponemos que a Ana Luisa Durán se le puedan
olvidar algunas cosas, que sepan nuestros ilustres visitantes, que el
PSOE lacianiego se opuso con toda su artillería demagógica a la Estación
de Leitariegos. Aunque hoy la pongan por las nubes.
De todas las maneras, como habrá más visitas y más
promesas, ocasión tendremos de volver a deleitarnos con la perspicacia y
brillantez de una senadora de amplio historial político. Y gracias a la
cual, Victorino Alonso estuvo a punto de arrasar definitivamente
las montañas de Laciana. De momento, una oportuna aunque frustrante,
moción de censura lo evitó. Lo que en modo alguno significa que el
proyecto esté definitivamente abandonado. Nada de eso. Victorino
Alonso sigue apostando firmemente por la ex alcaldesa. Es la única
que le ofrece todas las garantías necesarias para que su proyecto salga
adelante. Es decir, explotar todas las cortas a cielo abierto que tiene
en Laciana. Que como sabemos, según el proyecto de 1985, empezaban en El
Villar y terminaban en el Puerto de Leitariegos.
|