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Alguien acuñó que:
“la Justicia era el derecho de los débiles”. Es posible que si
hubiera conocido las andanzas de Victorino Alonso y de sus
valedores, jamás hubiera pronunciado una aseveración de esta naturaleza.
En Laciana, al
menos, la Justicia no es capaz de encontrar el resquicio por donde
asomar la cabeza. Y cada vez que lo intenta, se la guillotinan
Guillermo Murias, Eduardo Fernández o el mismísimo Victorino
Alonso. Esta especie de troica diabólica que ha hecho del engaño y
el enredo su regla de conducta.
Como de nada
sirven las sentencias judiciales, tendremos que plantearnos seriamente
otro tipo de actuaciones. Como por ejemplo, el uso pacífico de la
fuerza. Que en el caso de El Fexolín estaría más que legitimado.
Si en el año 1985,
Laciana fue capaz de parar durante 48 días la ilegal explotación de
Leitariegos, no es descabellado imaginar que hoy también podría
conseguirlo y con mayor respaldo legal que entonces.
Una ocupación
pacífica e indefinida de El Feixolín, sólo requiere la suma de esfuerzos
y voluntades por parte de una serie de ciudadanos, dispuestos a defender
la dignidad de este valle. Acabar con este chantaje es sólo una cuestión
de determinación.
En primer término,
de aquellos que no cesan de invocar permanentemente el amor a su tierra.
Para ellos ha llegado el momento de conjugar la teoría con la praxis. Si
tanto amor le profesan a esta tierra, tienen que defenderla de la rapiña
de desaprensivos y arrogantes espoliadores. Lo pueden hacer
pacíficamente y sin temor alguno. Al fin y al cabo, lo único que están
pidiendo es que se cumplan las resoluciones judiciales. No están
contraviniendo la Ley.
En segundo
término, aquellas fuerzas políticas y sociales que con tanto
convencimiento y soltura, enarbolan cada vez que tienen ocasión, la
bandera del progresismo y de la justicia social.
Aquí tienen el
escenario soñado para poner en práctica su discurso político. PSOE, IU,
UGT y CC OO, tienen una excelente ocasión para demostrarle a toda la
ciudadanía lacianiega de que lado de la trinchera están. Hasta ahora,
todo han sido declaraciones, pero con su inacción lo cierto es que están
favoreciendo los intereses del infractor.
Restablecer la
legalidad y pararle los pies a Victorino Alonso, además de
necesario, es posible. Y Los Verdes de Laciana vamos a seguir poniendo
todo nuestro empeño para conseguirlo. Si alguien ha podido atisbar que
nuestra posición había variado un ápice, es que aún no conoce
suficientemente nuestra determinación.
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