|
Jamás en Laciana se ha visto lo que ahora se ve. Si de algo presumían
nuestros antepasados era de la calidad y limpidez de sus aguas. Sí, sus
aguas. Porque eran parte de su patrimonio. Como lo eran sus montañas,
sus pastos, sus cañadas reales, sus veredas, sus bosques y su caza y
pesca. Pues bien, parte de todo eso ya es pasado.
Nadie medianamente informado ignora a estas alturas, que el
agua será el bien más preciado de este siglo. De hecho ya lo está
siendo. ¿Qué tendrá que pasar en Laciana para que nuestros gestores
públicos tomen conciencia de esta realidad? ¿Qué tengan que abastecernos
con cisternas procedentes del pantano de Barrios de Luna? Pues de no
poner coto a tanta irresponsabilidad, que nadie dude que hacia ahí nos
encaminamos. Porque cada vez va a resultar más problemático encontrar
agua de calidad en esta comarca.
Las explotaciones a cielo abierto de Fonfría y El Fexolín
están acabando literalmente con las aguas de Orallo y Caboalles de
Abajo. No sólo por la continua desaparición de fuentes, sino por la
enorme y duradera contaminación que están originando. En cualquier país
de nuestro entorno, por la mitad de este desastre, más de uno ya habría
dado con sus huesos en la cárcel. Pero aquí los delitos ecológicos
siguen siendo un asunto de menor cuantía. No en vano somos el país que
más contamina de la Unión Europea. Así nos va.
He
aquí los daños colaterales de Fonfría
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
Todas estas fotografías pertenecen al pueblo de Caboalles de Abajo
|