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2. 2 MODIFICACIONES
PRESUPUESTARIAS
(Páginas 7 y 8)
Del análisis de la
legalidad de los expedientes de modificación de crédito, se han
observado los siguientes incumplimientos:
- En 1998 se aprobó un crédito extraordinario de
5.138.950,67 €, sin que se hubiese acreditado en el expediente que todos
los ingresos que lo financiaban estaban efectivamente recaudados, ya que
parte de la financiación correspondía a subvenciones de las que no
existía siquiera compromiso de concesión, incumpliéndose el art. 36.1.b
del RD 500/1990.
- En 1998 se aprobó por el Alcalde una transferencia de
crédito por una cuantía total de 606.907,47 € que, conforme con el art.
40.3 del RD 500/1990, debería haberse aprobado por el Pleno al tratarse
de transferencias entre partidas pertenecientes a distinto grupo de
función. Además, se aprobaron bajas de créditos por 296.677,97 € que
habían sido previamente incrementados con un crédito extraordinario y un
suplemento de crédito, práctica prohibida por el art. 41.1.a del RD
500/!990.
- En 2000 se aprobaron dos suplementos de crédito de
70.170,66 € para atender en parte las mismas necesidades que ya habían
sido cubiertas mediante transferencia de crédito, siendo una de las
partidas ampliable por generación de nuevos ingresos. Este expediente
había sido informado por el Interventor que, además, advirtió que los
nuevos ingresos recibidos debieron haberse destinado a la reducción del
remanente de tesorería negativo antes que a la financiación de
modificaciones, dada la situación económico-financiera del Ayuntamiento.
Por increíble que parezca, en el ayuntamiento de Villablino
se aprobaban créditos extraordinarios de más de 855 millones de pesetas,
sin acreditar como se iban a financiar. Llegándose incluso a inventarse
subvenciones de las que ni siquiera existía compromiso firme de
concesión. Es decir, que se hacían trampas contables. Lo que da una idea
del nivel de inconsciencia y de irresponsabilidad de los gestores
municipales. Guillermo Murias como otrora Pedro Fernández,
gestionaron el ayuntamiento como lo venían haciendo en sus
respectivos sindicatos. El resultado fue igual de desastroso en un sitio
que en el otro. Lo que ocurre, es que en un ayuntamiento tarde o
temprano la realidad acababa aflorando a la superficie y en el sindicato
es menos probable.
Uno y otro también interpretaron la ley a su manera,
arrogándose competencias que la ley no les otorgaba. Así observamos como
aprobaban importantes transferencias de crédito que debían ser aprobadas
por el Pleno de la Corporación. Naturalmente, la oposición de estos y de
otros muchos enjuagues ni se enteraba. Una muestra más de la dejación de
funciones de la que ha hecho gala durante años.
Y como el desbarajuste ha sido de tal calibre, hasta se
hizo en múltiples ocasiones caso omiso a los informes del Interventor.
En vez de destinar los nuevos ingresos para reducir la deuda, lo que se
hacía era seguir incrementándola. Hasta se aprobaron suplementos de
crédito para atender necesidades que ya habían sido cubiertas. Al fin y
al cabo una irregularidad más o menos tampoco tenía mayor importancia.
Las pruebas son irrefutables, menos para el alcalde, que
sigue repitiendo machaconamente que todo es pura invención de Los
Verdes. A quien acusa de miserables y de intoxicadores. Sólo el cinismo
y la falta de pudor de un político pueden llevarle a negar la evidencia
de esta manera.
3. CUENTAS GENERALES
La Cuenta General de 1998 fue aprobada por el Pleno de la
Corporación el 1 de marzo de 2000, superando el plazo establecido en el
art. 193.4 de la LHL en seis meses. Por su parte las Cuentas de los
ejercicios 1999 a 2002 se aprobaron por el Pleno de 9 de marzo de 2004,
con significativos retrasos respecto de la fecha límite.
La aprobación y rendición de las Cuentas de estos cuatro
últimos ejercicios se produjo como resultado de las múltiples
reclamaciones realizadas al respecto por el Tribunal de Cuentas, que
culminaron con la formulación por el Pleno del Tribunal de un
requerimiento conminatorio en octubre de 2003 y, posteriormente, el 26
de febrero de 2004, con la concesión al Alcalde de un plazo final de
diez días como trámite previo a la imposición de multa, rindiéndose las
Cuentas dentro de dicho plazo.
El ayuntamiento, con carácter general, ha realizado
gastos que superaban los créditos presupuestarios aprobados.
¡Vaya control! En el 2000 se aprobó la Cuenta General de
1998 y en el 2004 las correspondientes a los ejercicios 1999 a 2002.
Vamos, que la diligencia ha sido ejemplar. Según el alcalde estos
enormes retrasos se debieron a la “falta de medios materiales y
humanos”. El argumento no puede ser más pueril.
Bien es cierto que también declaró que el ayuntamiento
había dado toda clase de facilidades para que el Tribunal de Cuentas
pudiera realizar su labor. Pero resulta que no ha sido así sino todo lo
contrario. Hasta hubo de conminarlo y amenazarlo con imponerle una
multa. La espiral de mentiras en las que se ha metido Murias no
lo hacen acreedor de la menor confianza. Desde hace ya mucho tiempo su
línea de defensa es la mentira y la descalificación de sus adversarios.
Seguro que hasta negará que en el ayuntamiento que él
preside, se realizan con carácter general, gastos que superan los
créditos aprobados. Con su actuación está haciendo bueno a su antecesor
en el cargo. El mismo que pasó por Laciana como una nube de lluvia
acida. Una expresión, acuñada por cierto, por IU. Quién nos iba a decir
que diez años después entre uno y otro las similitudes llegarían a ser
lo que son.
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