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El frágil equilibrio que sustenta los pilares del pacto
de Gobierno entre IU y PP en el Ayuntamiento de Villablino, ha sufrido
un nuevo embate. Lo que aún ignoramos es si será el definitivo.
Desde hace varios días, el popular José Luis Suárez
Pastor anda con la mosca detrás de la oreja. Sospecha que el alcalde,
Guillermo Murias está actuando por cuenta propia y probablemente ajena.
Como aquí mismo señalábamos el pasado día 10, el lunes
día 12 debía celebrarse una comparecencia ante los medios informativos
del alcalde. Posteriormente hemos sabido que estaría acompañado por
Suárez Pastor.
Pues bien, el alcalde ha comparecido, pero sin su primer
teniente de alcalde. Y esta ausencia es de lo más revelador.
El alcalde, amparándose en el informe de un funcionario
de la Sección de Industria, de la Delegación Territorial de la Junta de
Castilla y León en León, afirma que no puede hacer cumplir la resolución
judicial que pone un término a diez años de continúas ilegalidades en la
explotación a cielo abierto de EL FEIXOLÍN.
Dicho más claramente, el decreto de paralización dictado
por él mismo, no tiene la menor validez inmediata. Consiguientemente,
todo continúa como si no hubiera pasado nada. Al menos, eso es lo que
pretende que crea la ciudadanía.
El escándalo es de tal magnitud, que no podemos pasar por
alto una actitud claramente obstruccionista a la aplicación de la Ley.
Sabíamos y así lo habíamos advertido en reiteradas
ocasiones, que el alcalde estaba realizando una serie de maniobras
extrañas para no dar cumplimiento a la resolución judicial. Hoy tenemos
la confirmación fehaciente de que no ha estado actuando con la
transparencia que su cargo requiere y sus socios de Gobierno le exigen.
El informe en el que se refugia es de una tendenciosidad
suprema. Para que todos lo entiendan, afirma que ninguna autoridad
administrativa puede paralizar una actividad que cuente con las
autorizaciones de Industria.
Esto es una verdad a medias. O sea, una burda mentira. La
explotación de El FEIXOLÍN, antes de haber obtenido las
correspondientes autorizaciones de Industria, tenía que haber obtenido
la autorización de uso de suelo, la de impacto ambiental y la propia
licencia de obras del Ayuntamiento. Así ha quedado acreditado en la
sentencia.
Hemos vuelto a las andadas del año 1985 en Leitariegos.
Entonces, los mismos razonamientos los defendió hasta la saciedad “El
Cepedano”. Hasta que el Tribunal Supremo le tapó la boca. Pero ya era
demasiado tarde, la explotación de Leitariegos ya estaba terminada.
Tanta falacia es insoportable.
Pero en nuestro compromiso de no ocultar ni un solo dato
de los que dispongamos, hemos de significar que es público y notorio que
el funcionario en cuestión, tiene unas excelentes y privilegiadas
relaciones con MSP. Dentro de la propia Delegación hay quien todavía va
más allá. Nosotros, de momento, nos quedaremos ahí. Sólo de momento.
Lo cierto es que aparentemente y por métodos poco claros,
el alcalde ha conseguido momentáneamente su objetivo de no parar EL
FEIXOLÍN. Pero es probable que no haya calibrado todas las
consecuencias de su acción. De otro modo no seguiría con su política de
huida hacia delante.
Será muy interesante observar en los próximos días los
movimientos que realiza el PP. En estricta coherencia con lo que ha
venido defendiendo, sólo cabría imaginar una salida. Ya veremos.
Los Verdes hemos sido los primeros y durante un tiempo
los únicos, que hemos luchado para que se produjera un relevo en el
Equipo de Gobierno del Ayuntamiento. Hoy, no es que estemos
arrepentidos, pero sí profundamente decepcionados.
Decepcionados principalmente, con una formación como IU,
que a nuestro juicio está siendo utilizada como escudo para la defensa
de unos intereses espurios.
Decepcionados con un PP que no muestra más firmeza en la
defensa de lo que hasta hace poco todos creíamos que eran convicciones
profundas e inamovibles.
Decepcionados con unas centrales sindicales que toleran
casi sin rechistar, que el empresario humille y despida a trabajadores,
por el simple hecho de intentar defender sus derechos laborales.
Decepcionados, en fin, por la incalificable apatía de un
sector de la sociedad lacianiega, que no es consciente de lo que se
está jugando.
Hoy mismo se ha materializado un nuevo abuso del singular
empresario. Ha puesto de patitas en la calle a cinco trabajadores del
cielo abierto. Han cometido el delito de acercarse al mundo sindical
para defender sus derechos. Y eso le disgusta profundamente al dueño.
El singular empresario sigue con el reloj parado en el
siglo XIX. A éste la democracia le escuece en todo su cuerpo. ¡Vaya
joya!
Pero pese a todo, Los Verdes vamos a seguir defendiendo
sin ningún temor lo que creemos que es justo para Laciana. Y vamos a
seguir denunciando los abusos y arbitrariedades, vengan de donde vengan.
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