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“No renunciamos a
llegar a un acuerdo con MSP”. Estas declaraciones del Coordinador
Regional de IU, José Luis Conde, publicadas en Diario de León el
pasado 22 de octubre, cobran hoy su pleno significado.
Su correligionario y regidor municipal de Villablino, Guillermo
Murias, parece haber tomado buena nota de ellas. Efectivamente,
entre el entendimiento con Victorino Alonso y el cumplimiento de
la Ley, todo hace presagiar que se inclina por el empresario.
Contrariamente a
algunas opiniones que estos días circulan por los medios políticos y
sindicales lacianiegos, no es que el alcalde esté preocupado por las
repercusiones que tendría el cierre de “El Feixolín”, está esencialmente
meditabundo sobre su propio futuro.
Guillermo
Murias,
además de haber mirado para otro lado durante años, siempre ha sostenido
que esta explotación contaba con todas las bendiciones legales. Así lo
declaró en su día en el Juzgado. Lo que ocurre, es que hoy la Justicia
le responde que no es así, ni parecido. Y ahí está el verdadero nudo
gordiano de este feo asunto.
Murias
es una de las
partes imputadas en este procedimiento. Y eso conviene tenerlo en
cuenta. Como es natural, se resiste a aceptar la resolución judicial.
Principalmente, porque cuando haya estampado su firma sobre el decreto
de paralización, entonces habrá franqueado definitivamente la línea de
no retorno.
De ahí esa
ceremonia de la confusión que está oficiando estos días, intentando
involucrar en el conflicto a la Junta, a las centrales sindicales y las
fuerzas políticas que se dejen.
Los Verdes, desde luego, no nos vamos a prestar a tan
burda maniobra. Lo hemos dicho par activa y por pasiva, incluso antes de
conocer las recientes sentencias judiciales. La explotación a cielo
abierto de “El Feixolín” es ilegal y corresponde a la autoridad
municipal velar por el cumplimiento de la legalidad.
Eso es lo que
venimos reclamando y lo reiteramos de nuevo.
Todos los
ciudadanos somos iguales ante la Ley. En Laciana, todos menos
Victorino Alonso. Eso es lo parece desprenderse de las conductas
mostradas por éste alcalde y algunos de sus antecesores.
Primero, nos
cuenta que si la Justicia lo pide – faltaría más – decretará el cierre
de la explotación. Pues bien, dos Tribunales de Justicia, en el
intervalo de una semana han fallado de la misma manera. La explotación
es ilegal y procede su inmediata paralización.
Entonces, ¿por qué
estos quiebros y requiebros? Eso es lo que tienen que explicar
públicamente quienes hace bien pocas semanas, justificaban la
presentación de la moción de censura, por la arrogancia, soberbia y
oscurantismo del que hacía gala la ex alcaldesa, Ana Luisa Durán.
El primer teniente
de alcalde, José Luís Suárez Pastor, no puede decirle a quien le
quiere oír, que ignora lo que va a hacer el alcalde. Y en todo caso,
aunque así fuera, él por el contrario sí debería saber lo que tiene que
hacer. Por ejemplo, no amparar ni por acción ni por omisión, ningún
comportamiento tendente a bordear el restablecimiento de la legalidad.
Y si Pastor
no está en condiciones de garantizar algo tan elemental como eso, por
coherencia debería abandonar el Equipo de Gobierno.
En política, lo
que no se puede hacer es utilizar la representación de la ciudadanía en
beneficio propio. Y eso es exactamente lo que está sucediendo en el
ayuntamiento de Villablino.
Lo dijimos
entonces y lo repetimos hoy, para ese viaje no necesitábamos alforjas.
Entre Durán, Murias o Pastor, casi mejor Victorino. Por lo
menos ese no tiene dobleces. Sabe lo que quiere, no lo oculta y para
conseguirlo si es preciso se pasa la ley por el forro. Otros dicen una
cosa y hacen la contraria.
Villablino, a 29 de noviembre de 2005
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