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Por cuarta vez
consecutiva, una resolución judicial confirma que la explotación a cielo
abierto de “El Feixolín” tiene que ser clausurada en el plazo de un mes
y la actividad extractiva ha de ser abandonada de inmediato.
Primero lo dijo la
Comisión Europea por medio de un Informe Motivado. Después se pronunció
el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. Y por último, nada
más y nada menos que tres autos del Juzgado de lo Contencioso número 2
de León. Pese a lo cual Victorino Alonso sigue explotando ilegalmente en
“El Feixolín”.
Y lo viene
haciendo con la aquiescencia de la Junta de Castilla y León y del
Ayuntamiento de Villablino. Y muy especialmente del alcalde de IU,
Guillermo Murias Andonegui. Para más señas, ex sindicalista y ex
empleado de MSP.
Durante más de 10
años y pese a las denuncias de particulares y diversos colectivos, este
alcalde siempre ha mirado para otro lado. Incluso llegó a declarar en un
Juzgado que dicha explotación era legal. Pues bien, el tiempo y la
tozuda realidad se han encargado de demostrar todo lo contrario.
El 25 de octubre
del pasado año, el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de
León, insta al alcalde para que adopte la medidas legales que la
legislación le confiere y decrete la paralización de la citada
explotación ilegal. Pero el alcalde, para sorpresa general, lo que hace
es recurrir dicha resolución. O sea, hace exactamente lo mismo que el
infractor Victorino Alonso.
El Juzgado
desestima dichos recursos y decreta nuevamente la paralización y
clausura de la explotación. En un alarde de cinismo, el alcalde se
prodiga en declaraciones asegurando que acatará la sentencia judicial.
Sin embargo, presentará un incidente de ejecución, alegando que el
empresario se niega a cumplir el decreto de paralización dictado por la
Alcaldía.
Al parecer – y
según su versión – el ayuntamiento de Villablino no dispone de medios
para obligar a Victorino Alonso a cesar su actividad. Una excusa de esta
naturaleza es simple y llanamente una falacia. La Policía Municipal
tiene efectivos suficientes para hacer cumplir el decreto de la
Alcaldía.
Estas burdas
maniobras dilatorias han conseguido que durante casi 7 meses el
empresario haya seguido extrayendo carbón con toda impunidad. Bien es
cierto que lo lleva haciendo desde hace una década. Pero aunque lenta,
la acción de la Justicia acaba siendo implacable. Y hace tan sólo dos
días, el mismo Juzgado persiste y firma. La explotación de “El Feixolín”
tiene que ser clausurada. Lo que supone un nuevo varapalo para el
alcalde. A quien en estricta coherencia con la política que preconiza la
organización a la que pertenece, la única salida que le queda es la
dimisión. Pero ya sabemos que en este país no dimite nadie y menos un
político.
Villablino no es
Marbella, pero cada día se le parece más. Las irregularidades
urbanísticas y administrativas aquí también abundan. En Marbella, media
Corporación está en la cárcel y aquí al paso que vamos puede acabar
ocurriendo algo parecido. Desde luego, la Sociedad Mercantil NARSIL,
autora de la demanda por las irregularidades cometidas en “El Feixolín”,
no está dispuesta a que le sigan tomando el pelo. Y Los Verdes Europeos
de Laciana compartimos ese mismo criterio. Por eso, ya hemos anunciado
oficialmente que si en un plazo muy breve no se pone fin a esta tomadura
de pelo, nosotros también acudiremos al Juzgado para presentar una
denuncia por vía penal contra el alcalde de Villablino. Después que
nadie se llame a engaños.
Desde hace más de
un año venimos denunciando esta situación. Antes incluso de que
interviniera el primer pronunciamiento judicial y hasta la fecha, el
alcalde lo único que ha hecho es dar la callada por respuesta. Lo
incomprensible es que IU se lo tolere. Bien es verdad que en Laciana
esta formación lleva varios años sin rumbo. Justo desde que Guillermo
Murias impone la línea política por decreto. El resultado está a la
vuelta de la esquina. El varapalo que le darán los ciudadanos en las
próximas elecciones es comparable al último que le ha dado la Justicia a
don Guillermo Murias Andonegui. Claro que le da igual. Cuando se está en
política de esta manera, la dignidad hace ya tiempo que ha dejado de ser
un valor.
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