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Ya desde el año 1985 se conocían las intenciones de MSP de explotar a
cielo abierto en el paraje del Feixolín. Para impedirlo, la Corporación
Municipal de entonces, recurrió a la utilización del único instrumento
legal que tenía a su alcance. Es decir, la modificación del Plan General
de Ordenación Urbana. Y así fue como se estableció una protección de esa
zona, declarándola de uso forestal. Esta figura fue anulada por una
nueva reforma del Plan General, bajo mandato socialista. Un extremo que
algunos voluntariamente pretenden ignorar.
No obstante, no sólo los socialistas son responsables de
todo lo que viene sucediendo en El Feixolín, desde hace algo más de una
década. IU es, sin duda ninguna, tan responsable o más. Pues no podemos
olvidar que la explotación se inicia –ilegalmente, por cierto- estando
al frente de la Alcaldía y de la Junta Vecinal de Orallo, dos miembros
de esta formación.
Antológica fue la reunión celebrada en Orallo, en la que
Guillermo Murias fue abucheado y tuvo que oír de todo. Sin embargo,
siguió adelante con sus planes, desoyendo así la voluntad mayoritaria de
los vecinos. Tampoco tuvo ningún efecto sobre el regidor, el largo
encierro protagonizado por un grupo de vecinos en las dependencias del
Ayuntamiento, que se oponían a esta explotación.
Gracias a la inestimable ayuda de estos dos representantes
de la soberanía popular, Victorino Alonso pudo llevar adelante
sus planes. Pero su insaciable voracidad no se detendría ahí, también
tenía en el punto de mira a Fonfría. Otra explotación que sigue en plena
actividad –también ilegal- y que afecta sobre manera a Orallo. De tal
manera, que el pueblo hoy está literalmente asediado. Convirtiéndose de
este modo en el más destrozado de Laciana.
Se han talado miles de robles, destruido fuentes y zonas de
inmejorables pastizales. Se ha contaminado la zona de forma
irreversible. Unas 2.000 toneladas de aceites usados han sido vertidas
sin ningún control y sus efectos se percibirán próximamente. De hecho
ya se están percibiendo.
Las fotos
publicadas recientemente en esta página testimonian del
desastre. E incompresiblemente, tanto la Junta Vecinal como el
Ayuntamiento siguen mirando para otro lado.
Difícil, muy difícil lo tiene IU para convencer a los
vecinos del pueblo de Orallo, de que esta formación política se ha
comportado decentemente con ellos. Baste recordar que Guillermo
Murias se había comprometido públicamente a respetar la voluntad
mayoritaria de los vecinos. Bien es cierto que también había adquirido
el mismo compromiso con los vecinos de Villaseca – también con
presidente de IU – y en ambos casos, esos compromisos fueron incumplidos
de forma escandalosa.
En Orallo, también en los edificios, son visibles los
efectos de esas explotaciones. Pocas son los que se han librado de las
grietas originadas por las enormes voladuras que a diario se emplean.
Rebasando con creces lo estipulado por la ley. Pero nadie hace nada.
¿Qué poderosas razones se ocultan detrás de esta incomprensible actitud?
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