|
|
Es incorregible,
no cesa, por sus continúas bravuconadas se percibe claramente que le
tiene tomada la medida al ayuntamiento. El dueño de Laciana persiste y
firma. No lo detienen ni las resoluciones judiciales, ni los decretos
del alcalde, ni Patrimonio, ni nadie.
Hace pocos meses
el singular empresario ordenó la tala indiscriminada de cientos de
árboles de innegable valor en el Castro de la Muela, lo que organizó una
gran tremolina y el ayuntamiento, aunque forzado, no tuvo más remedio
que actuar, decretando la paralización de los vertidos de estériles en
la ilegal – como casi todo lo que hace este sujeto- escombrera.
Pues bien, ya ha
vuelto a las andadas. Eso sí, en esta ocasión ya no es la motosierra la
que siega la vida de los árboles, ahora es la retroexcavadora. Y el
ayuntamiento y sus diligentes servios de vigilancia sin enterarse, como
de costumbre. Al menos, que estén – también como de costumbre – mirando
para otro lado.
Una muestra más de
la eficacia y de la sensibilidad que en materia medioambiental tiene el
ejemplar ayuntamiento de Villablino. Que según su alcalde, encandila y
subyuga a cuantos lo visitan. Y Los Verdes sin enterarse. Serán
zopencos.





|