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“No tengo claro que el lavadero sea ilegal. De hecho, hasta donde yo
conozco y me someto a mejor criterio, ese lavadero tiene concedidas las
oportunas licencias. A partir de ahí, si la situación no es esa, el
ayuntamiento debe actuar, pero de momento la escombrera y el lavadero
tienen los permisos”
Estas rocambolescas declaraciones tienen como autor al indocumentado
primer teniente de alcalde y concejal de medio ambiente, el inefable
José Luís Suárez Pastor.
He aquí la prueba irrefutable de su falaz declaración. O sea, la
certificación expedida por el alcalde del ayuntamiento de Villablino el
día 2 de septiembre de 1997.
CONCEPCION BOTO PRIETO, Secretaria Accidental del
Ilmo. Ayuntamiento de VILLABLINO (LEON),
CERTIFICO.- Que, consultados los archivos municipales, no obra en los
mismos licencia de obra alguna concedida a MSP S.A., para la
construcción del lavadero de Villablino.
Igualmente, examinado el Libro de Actas de la Comisión de Gobierno de
este Ayuntamiento, no figura en el mismo acuerdo alguno relativo a la
concesión de la referida Licencia de Obras.
Para que así conste, a petición del Juzgado de Primera Instancia número
catorce, de Madrid, expido la presente, de orden del señor Alcalde y con
su visto bueno, en Villablino, a dos de septiembre de mil novecientos
noventa y siete.
Fdo. Guillermo Murias Andonegui
Pastor conoce este documento desde el pasado verano. Además, como nos
consta que navega asiduamente por Internet y que visita con frecuencia
esta Web, seguro que no se le ha pasado por alto que esta misma
certificación se publicó el pasado 21 de octubre de 2005.
La
transmutación de este sujeto desde que tiene mando en plaza es
increíble. Ilustra a la perfección al arribista sin escrúpulos. Se ha
echado a la espalda los pocos principios ideológicos que le quedaban, si
es que alguna vez los tuvo y a trepar. Lo importante es estar en el
poder a costa de lo que sea.
Afortunadamente como los lacianiegos no son tan tontos como él los
imagina, no es aventurado afirmar que su recorrido político en Laciana
será de ida y vuelta. En realidad es lo que siempre ha hecho, ir y
venir.
Primero lo intentó con el PSOE, de donde salió tarifando. Después con
en el PP, partido con el que perdió dos elecciones consecutivas. Como
muy bien dice Julio Cayón, es un perdedor nato. Por eso tampoco lo
quieren en el PP. Ahora está trabajando en la construcción de un nuevo
tenderete político para concurrir a las próximas elecciones. El
resultado está cantado. Ni siquiera conseguirá su acta de concejal. Al
tiempo.
Pero
de momento habrá que seguir soportando sus veleidades durante algunos
meses más. Durante los cuales seguirá, con toda seguridad, haciendo el
ridículo. Como en el caso que hoy nos ocupa.
Afirmar que el lavadero y la escombrera del Casto de “La Muela” cuentan
con todas las licencias, no sólo es una falacia sino que es una
temeridad. Porque Pastor es incapaz de demostrar lo que afirma. Y muy
pronto puede verse confrontado con sus propias mentiras.
Pues
nos consta que una Agrupación de Vecinos del barrio de “Colominas” está
ultimando una denuncia judicial sobre esta instalación industrial. Si es
admitida a trámite, entonces sabremos quien está faltando a la verdad.
De
momento lo que ya sabemos es que Pastor no es fiable. Ni en este asunto
ni en otros muchos, sobre los cuales vociferó hasta la extenuación en su
etapa de oposición, y de los que se olvidó nada más llegar al Gobierno
Municipal.
Este
ecologista de pacotilla lo va a tener muy difícil para explicarle a los
lacianiegos sus andanzas políticas. Por ejemplo, su última elucubración.
Está convencido de que el alcalde no podrá soportar la presión y acabará
dimitiendo. Entonces llegará su hora, porque IU jamás permitirá que el
PSOE vuelva a la Alcaldía.
En
eso emplea su tiempo el señor Pastor. En fabricar combinaciones
torticeras para subir un peldaño más en el escalafón político local. Su
nivel de insensatez es de tal magnitud que se olvida de que en dos
ocasiones consecutivas los lacianiegos lo revolcaron estrepitosamente.
El apoyo popular que tiene ya se ha visto. Bien es cierto que sólo los
tontos con denominación de origen viven en la periferia de la realidad.
Y eso es exactamente lo que le pasa al ínclito Pastor.
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