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Llevaba un par de semanas sumida en un inquietante mutismo. Afectada
quizá por el aluvión de críticas, que desde diversos sectores – incluido
algún medio de comunicación –le cayeron encima con motivo de la polémica
visita de la comitiva senatorial.
Visiblemente, Ana Luisa Durán tiene un grave
problema. Aún no ha sido capaz de metabolizar su desalojo de la
Alcaldía. En cada comparecencia repite machaconamente el mismo
estribillo. Y a fuerza de oírlo la melodía empalaga. En este
Ayuntamiento al igual que en muchos otros, se ha presentado una moción
de censura legítima. Porque así lo contempla la Ley y punto.
Pero al margen de las fijaciones personales de cada uno, lo
que verdaderamente importa es lo que nos cuenta la portavoz socialista.
Nos dice, sin pestañear, que el famoso convenio que le costó el cargo,
“era un simple marco regulador”. Ese marco ya existe. O sea, que
tomaduras de pelo las justas. Desde la Comisión Europea, pasando por la
Junta de Castilla y León y terminando por el Ayuntamiento y hasta las
Juntas Vecinales, lo que sobran son regulaciones. Otra cosa es que los
políticos las ignoren. De manera que este burdo argumento no cuela. Si
Ana Luisa Durán quiere quitarse esa losa de encima, tendrá que
estrujarse algo más las meninges.
Pero lo más rocambolesco de su intervención, es que “el
que contamina paga”. ¿Cuánto ha pagado Victorino Alonso? ¿Y
el Ayuntamiento? Ni un céntimo. En cambio sí se pretende que paguen los
más débiles. Los vecinos. Y que paguen por un servicio que no se les
presta.
Y ahí va otra perla. “Nosotros – el PSOE – no nos hemos
hecho cargo de la depuradora, porque había problemas con los emisarios”
Al fin se reconoce la chapuza. Sin embargo, jamás contestó en su
etapa de alcaldesa a las denuncias que Los Verdes presentaron sobre este
tema. De manera, que demagogia también la justa, pero ni una pizca más.
Ana Luisa Durán
va a
rebufo de Los Verdes, por más esfuerzos que haga para disfrazarlo. Hemos
sido los primeros y hasta ahora los únicos en aconsejar a los vecinos
que no abonen la tasa por depuración. Ahora ella les aconseja que paguen
y que reclamen la devolución. ¿Acaso cree que el Ayuntamiento lo hará?
¡Venga ya! No se puede ser tan hipócrita. Y menos tirar la piedra y
esconder la mano. Si se está en contra de la injusticia lo que hay que
hacer es combatirla, pero no con retórica.
Nos llama
poderosamente la atención que no haya mencionado la contaminación que
sigue originando la depuradora. O la que ocasiona Victorino Alonso
en el río de Orallo. En fin, nada nuevo bajo el sol. Una
comparecencia más y seguimos a la espera de la próxima, que casi seguro
será una copia de la anterior.
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