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Habla y habla hasta emborracharse. No transcurre un solo día sin que se
saque de la chistera un fantástico proyecto.
Hoy digitalizamos los archivos municipales. Mañana fabricamos abono con
lodos. El siguiente montamos una ganadería intensiva y que cotice en
bolsa. El otro contactamos con especialistas de la industria maderera. Y
por último, nos percatamos de que el agua de Laciana es de tal pureza
que el negocio está garantizado. Y así un día tras otro. Los próximos
proyectos están al caer. No lo duden. Eso sí, probablemente no se
materializará ninguno.
El inquieto concejal de Medio Ambiente no para, pero tampoco hace nada.
Han transcurrido tres meses desde que se hizo cargo de la concejalía y
los resultados de su intensa y bien remunerada labor ahí están. Ni una
sola actuación que haya modificado el desastre anterior.
Hoy incorporamos otro ejemplo de desidia municipal. Tres paneles
informativos que otrora sirvieron para guiar al visitante. Ahora no sólo
no sirven estrictamente para nada sino que ofrecen una imagen de Laciana
absolutamente deplorable.
Bien es verdad que para Pastor estos asuntos son de menor cuantía. Él
sólo entiende de macro proyectos. O sea, de castillos en el aire.


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