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Los incondicionales de
Guillermo Murias – que los tiene – intentan como pueden, contrarrestar
las críticas de un sector de la opinión pública que responsabiliza al
alcalde de que a estas alturas y pese a tres resoluciones judiciales
desfavorables, MSP siga explotando en El Feixolín.
Es ciertamente
significativo, que el discurso de estos incondicionales coincida también
con el de Victorino Alonso. Para el singular empresario, los ecologistas
son unos histéricos y tienen que hacerse a la idea de que han perdido la
batalla. Para los defensores del alcalde, Los Verdes se equivocan de
enemigo y sus acciones no van más allá del simple folclore.
Unos y otros saben
perfectamente que sus afirmaciones no reposan sobre ninguna realidad
tangible. Más bien al contrario.
Sobre las falacias de
Victorino Alonso hoy no insistiremos más. Su trayectoria es sobradamente
conocida en medio país y en buen número de juzgados. Hoy nos detendremos
en la actuación del alcalde. Quien para nosotros es, sin duda ninguna,
el máximo responsable de que El Feixolín no haya sido todavía
clausurado.
Primero ha sido el
Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León el que ha dictado
sentencia, decretando la paralización de la explotación. Casi en las
mismas fechas, otro tribunal, el Juzgado de lo Contencioso
Administrativo de León, se pronunció en el mismo sentido.
El pasado 18 de
noviembre de 2005, ese mismo tribunal volvía a confirmar su sentencia y
desestimaba así, los recursos interpuestos por MSP y el ayuntamiento. Y,
además, ordenaba al alcalde que procediera a la paralización y clausura
de la explotación.
¿Qué hizo el
alcalde?
Pues el mismo paripé que viene haciendo desde hace diez
años. Afirmando una cosa y haciendo la contraria. Al tener todas las
salidas cegadas, no tuvo más remedio que firmar el decreto de
paralización. Pero sin disponer los medios necesarios para hacerlo
cumplir.
Sin embargo, en
sucesivas comparencias públicas intoxicó de tal manera, que hasta los
medios de comunicación difundieron una versión deformada de la realidad.
Nos quisieron hacer creer que el empresario disponía de cinco días para
cesar toda actividad.
Falso, rigurosamente
falso. En el propio decreto reza literalmente lo siguiente:
“Disponer la paralización de las obras y
cualesquiera actos de uso del suelo, en curso de ejecución, comprendidos
en la explotación minera de carbón, a cielo abierto, “El Feixolín”, con
carácter inmediatamente ejecutivo”
Esto significa
exactamente, que el decreto es de aplicación desde que se le notifica a
las partes interesadas en el conflicto. Pues bien, la MSP lo recibe el
lunes día 13 de febrero y hasta el sábado día 18, el alcalde no envía a
la Policía Municipal a comprobar si MSP está cumpliendo lo decretado.
Cinco días que tienen
mucha más importancia de lo que se pudiera pensar. Y durantes los
cuales, se han realizado muchas más gestiones de las que cabe imaginar.
Con la única finalidad de obstaculizar la acción de la Justicia. En
definitiva, que había que ganar tiempo.
Tiempo para que MSP
pudiera mover sus influencias. Tiempo para que la Junta de Castilla y
León viniera a socorrer al pobre alcalde. Y tiempo, en fin, para
intoxicar y crear alarma social con el expediente de regulación de
empleo.
¿Por qué el alcalde
no ordenó la vigilancia de El Feixolín desde le mismo instante en el que
firma el decreto?
¿Por qué la Policía
Municipal no elabora un parte diario sobre la actividad de la
explotación?
¿Por qué el alcalde
deforma la realidad afirmando que el empresario dispone de cinco días
para cesar toda actividad?
Cuando en realidad ese
plazo se refiere a la retirada de la maquinaria.
Y por fin llega el
incidente de ejecución. Es decir, lo que se había planeado desde el
principio. Con una denuncia en el juzgado de Villablino, el alcalde
pretende demostrar a la opinión pública que hizo cuento estaba en su
poder.
Los Verdes afirmamos
que estamos en presencia de un nuevo paripé. Guillermo Murias jamás ha
tenido la menor intención de paralizar El Feixolín. De lo contrario
hubiera procedido de diferente manera. Además de lo que ya hemos
señalado, hubiera bastado precintar los accesos a la explotación. MSP no
se hubiera atrevido a romper los precintos, porque entonces su batalla
con la Justicia estaba definitivamente perdida.
No, Los Verdes no nos
hemos equivocado de enemigo. Y en los próximos días aportaremos más
pruebas. Al fin, los lacianiegos comprobarán que lo que en otra época
firmaban Guillermo Murias y Victorino Alonso, no se diferenciaba tanto
de lo que firmó el 10 de junio Ana Luisa Durán.
Pues ni histéricos ni
folclóricos, simplemente coherentes. Los Verdes no decimos en privado
una cosa y hacemos la contraria. No vociferamos en los bares y a la
primera de cambio nos arrugamos. No echamos pestes contra el empresario
y después le lamemos el traserillo.
En Laciana hay menos
oro del que reluce y menos valentía de la que se presume. Y sobre todo,
hay mucho aprovechado. Por eso Laciana está como está. Nada de cuanto le
ocurre a esta tierra es por casualidad. Los lacianiegos son los
principales y casi únicos responsables de su destino. Que no se quejen,
pues. Que Victorino sabe perfectamente con que bueyes ara.
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