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Publicado en Diario de León
29
de diciembre de 2005
Los
sindicatos mineros de la comarca de Laciana han valorado muy
desigualmente la decisión adoptada por el alcalde del
Ayuntamiento de Villablino, Guillermo Murias, de no conceder
ninguna nueva licencia de explotación a cielo abierto en el
municipio en los años 2006 y 2007.
El secretario comarcal de UGT en Laciana, Juan Carlos Álvarez,
subrayó que «Murias sabe mejor que nadie lo que supone el Plan
del carbón y los objetivos que fija, y dentro de esto que cada
uno asuma sus responsabilidades. Para el 2007 falta un año y
tampoco pasaría nada si luego las partes se sientan y llegan a
cuerdos que sean racionales para todos. Todo el mundo sabe lo
que hay y él lo sabe perfectamente como alcalde de ayuntamiento
minero y antiguo secretario comarcal de CC.OO. y está seguro de
que va a asumir su responsabilidad. Por su parte el presidente
del comité de empresa de MSP, José Manuel Álvarez, aseguró que
«eso es una negociación entre la empresa y el Ayuntamiento.
Entendemos que en cada momento se debe valorar las explotaciones
a cielo abierto que son necesarias para complementar la
producción de interior». El secretario comarcal de CC.OO,
Augusto Pires señaló que «quien tiene que negociar el tema de
cielos abiertos son ayuntamiento, juntas vecinales afectadas y
empresa. Siempre nos hemos mantenido al margen y seguiremos
así».
El secretario comarcal de USO Paulino Fernández, cree que
aunque el nuevo Plan contempla una producción del 60% de carbón
de interior y del 40% de exterior, «no sabemos si la empresa
tiene suficientes cielos abiertos de aquí al 2007 para mantener
esos porcentajes».
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En Laciana no hay fuerza política, sindical, empresarial
o mediática que no conjugue a diario el verbo presionar. El problema es
que en la mayoría de los casos lo que se oculta detrás huele a chantaje
que apesta.
El Plan del Carbón, el
último de la historia, para algunos, parece ser el único responsable de
que en Laciana tenga que haber explotaciones a cielo abierto en el
futuro. Para Victorino, no nos cabe la menor duda. Mucho más discutible
es que otros sostengan la misma tesis.
Y más aún, si esos valedores proceden del mundo sindical.
Bien es cierto que una buena parte de los dirigentes de ese mundo hace
tiempo que han perdido el rumbo. Aún así, resultan patéticas muchas de
sus manifestaciones.
El carbón está herido de muerte desde hace más de veinte
años. Nadie a estas alturas puede con un mínimo de decencia afirmar lo
contrario. Se trata, pues, de que esa agonía se prolongue el mayor
tiempo posible. ¿O no?
Pues bien, sólo la minería de interior puede lograrlo.
Las explotaciones a cielo abierto ya han demostrado sobradamente que son
una ruina para Laciana y sus gentes. Sólo aquellos que por razones
espurias estén ligados a la empresa, pueden afirmar lo contrario.
Y de esos, por lo que se constata, hay más de uno. A
ellos, lo que más les importa es ir arrancando la hoja del calendario y
contar los días que les separan de la jubilación anticipada y el que
venga detrás que se busque la vida.
Sí, las jubilaciones
anticipadas han sido la piedra angular del nuevo Plan del Carbón. Por
más que les fastidie a algunos sindicalistas reconocerlo. Pero como hace
tiempo que hemos dejado de comulgar con ruedas de molino, lo que digan o
hagan algunos sindicalistas carece de importancia. Sabemos quienes son,
dónde están y conocemos sus principales preocupaciones. Que en muchos
casos no van más allá del cajón del pan.
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