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Durante la última década, los convecinos de Guillermo Murias le
han venido prestando su apoyo mayoritariamente en cada elección. El
pueblo de Caboalles de Arriba tenía una especie de contrato de confianza
con quien otrora fue su presidente y después se convertiría en alcalde
del ayuntamiento. Pero las cosas están cambiando y la contestación de
algunos sectores es una realidad.
Ya en su día, varios vecinos no ocultaron su malestar por
lo que consideraron un engaño, al enterarse de que los lodos de la
depuradora se habían depositado en las inmediaciones del pueblo. Al día
de hoy la Junta Vecinal aún no ha dado la menor explicación.
Recientemente se ha celebrado un concejo para tratar otro
asunto que también está causando cierto malestar entre el vecindario,
que observa como un particular obstruye caminos vecinales sino con la
aquiescencia de la Junta, sí con su pasividad. Y lo que es peor, sin
hacer valer sus derechos sobre los terrenos que en otra época ocuparon
las instalaciones mineras hoy abandonadas. Muchos se temen que en esa
zona se termine realizando una operación urbanística.
También existe un creciente desasosiego vecinal, ante el
temor de que las explotaciones a cielo abierto acaben destrozando parte
de los montes del pueblo. Un extremo que la Junta Vecinal niega una y
otra vez. Sin embargo, el peligro existe. De momento, la Consejería de
Medio Ambiente del Principado de Asturias ha paralizado la explotación,
pero las máquinas han estado trabajando justo en el límite de Caboalles
de Arriba. Algún vecino incluso sostiene que los estériles ya han
invadido una franja de monte perteneciente al pueblo.
Todas estas actuaciones han hecho que un sector del pueblo
se haya atrevido a cuestionar en público y en privado, no sólo la
actitud de la Junta Vecinal, sino también del alcalde Guillermo
Murias. Algo impensable hasta hace bien poco.
En todo caso, lo que nadie puede negar es que algo se está
moviendo en Caboalles de Arriba. Y que esa contestación tendrá un
reflejo en las urnas el próximo 27 de mayo. Por más que algunos se
empeñen en minimizar el alcance de ese descontento.
Aunque en menor medida, en Caboalles de Arriba, se está
produciendo la misma situación que en el resto del municipio. Es decir,
una perdida de confianza en el alcalde. También en su propio pueblo los
escándalos municipales están haciendo mella. La puesta en funcionamiento
del centro de interpretación del urogallo y del albergue no han logrado
solapar el desastre de la piscifactoría, por ejemplo. Pero la principal
preocupación está en el cielo abierto de Hullas de Coto Cortés. Y vista
la actitud del alcalde con este tipo de explotaciones, los más
escépticos se temen lo peor. Y no es para menos.
Tiempo habrá en
los próximos meses de seguir analizando lo que está sucediendo en este
pueblo, pues está claro que esa tranquilidad de que venía haciendo gala
ya no es tal.
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