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Ya se ha dicho y escrito casi todo sobre el Informe del Tribunal de
Cuentas que fiscaliza la gestión del ayuntamiento de Villablino, durante
el período 1998-2002. Sólo cuatro años de los diez que Guillermo
Murias habrá presidido la corporación municipal cuando finalice este
mandato. Cuatro años de acreditadas y graves irregularidades. Aún siguen
pendientes de justificar 300.000 euros, por más que algunos dirigentes
de IU sigan empeñados en hacernos creer lo contrario.
La colosal deuda – el propio Tribunal confiesa no poder
cuantificarla con exactitud – que hoy tiene el ayuntamiento de
Villablino, no es sólo debida a la desastrosa gestión del período
fiscalizado. Una parte viene de la etapa socialista y el resto es
imputable a IU. Que a lo largo de estos 10 últimos años, no sólo no ha
sigo capaz de poner orden en la gestión, sino que a multiplicado el
desastre irresponsable y temerariamente.
Nadie con un mínimo de sentido común puede negar ya la
evidencia. El ayuntamiento de Villablino tiene su futuro hipotecado, por
lo menos, para el próximo cuarto de siglo. Sin embargo, los responsables
de esta situación siguen sin darse por aludidos. Tanto Guillermo
Murias como Pedro Fernández ya han desvelado sus intenciones.
Los dos tienen intención de solicitar el apoyo de los ciudadanos. Uno
para seguir y el otro para volver. Hay que reconocer que les sobra
osadía y les falta pudor. Cualquier político con un mínimo de decencia
se retiraría definitivamente de la vida pública. Pero en estos dos
casos, es como pedir peras al olmo. El pasado sindicalista de ambos
tiene mucho que ver en esta insolente exhibición de conductas. Los dos
proceden de la misma escuela. Los dos están pertrechados de la misma
coraza. Y los dos se han mostrado igual de incompetentes.
Bien es verdad que en el plano personal, los escándalos han
perseguido a uno más que a otro. Mientras que a Guillermo Murias
no lo han expulsado de ningún sitio todavía, a Pedro Fernández de
todos. De la UGT por irregularidades económicas y administrativas, dicho
eufemísticamente. Del PSOE por falsificador. La Justicia lo inhabilitó
por delincuente. Y la Guardia Civil lo arrestó por lo mismo. Sin
embargo, ahí lo tienen, dispuesto a comparecer ante la ciudadanía como
si estuviera inmaculado.
Guillermo Murias
también lo
hará, incluso aunque la Comisión Mixta Congreso Senado tome la decisión
de remitir el Informe del Tribunal de Cuentas a la Fiscalía. A
sabiendas, que en el mejor de los casos, su inhabilitación de llegar a
producirse sería dentro de varios meses. Por no decir años, conociendo
la lentitud de la Justicia. Eso como decimos en el mejor de los casos,
porque en el peor igual ya está pactado dar carpetazo al asunto y
pelillos a la mar. El gremio tiene sus reglas y más con la que está
cayendo, sobre las conductas ilícitas de algunos de sus miembros.
Recuerden la apresurada manifestación de Pastor,
asegurando que tenía la certeza de que nadie se había llevado un
céntimo. ¿En qué fundamenta su aseveración? ¿Dónde están los 300.000
euros no justificados? Naturalmente, tampoco nosotros podemos afirmar
que se lo hayan llevado, pero mientras no se demuestre el paradero, la
duda es razonable. Máxime, cuando un funcionario asegura tener pruebas,
de que se han desviado fondos municipales para comprar a un concejal de
la oposición y desbaratar de ese modo una hipotética moción de censura.
Ese rumor está extendido entre la ciudadanía. Y Los Verdes seguimos
esperando a que el alcalde tome alguna medida de las anunciadas.
En cualquier caso, como la Comisión Mixta Congreso Senado
tome la decisión de dar carpetazo a este asunto, puede tener la completa
seguridad de que le hará un flaco favor a la soberanía popular. Lejos de
disipar dudas y acallar rumores, producirá efectos contrarios. En este
asunto la transparencia tiene que ser total. Es más, lo que se refleja
en el Informe del Tribunal de Cuentas tiene que servir sólo de punto de
partida, para fiscalizar a fondo la gestión de los últimos 20 años. O
incluso desde el inicio de la democracia. Porque en un desbarajuste como
el que hoy existe en el ayuntamiento de Villablino, no todo han sido
comportamientos inocentes o incompetencia funcionarial.
El Polígono Industrial, el Mercado de Ganados, la Senda
Verde, la Piscifactoría, el Centro Socio-Sanitario, la Cooperativa de
Viviendas, el Equipamiento del Gimnasio del Polideportivo Municipal, la
Escuela Taller de Villaseca y otras muchas realizaciones han tenido
costes desmesurados. Y de ahí a la corrupción sólo hay un paso. Y no
digamos todo lo relacionado con MSP. A tenor de lo que está sucediendo y
de lo que señala el Tribunal de Cuentas, está claro que los enjuagues
han sido norma de conducta de principio a fin.
Se lo hayan llevado los ediles, los amigos de los ediles,
los partidos de los ediles o empresarios o proveedores sin escrúpulos,
lo cierto es que alguien se lo ha llevado. De otro modo no se explica
que habiendo hecho tan poco se haya gastado tanto. Sobre todo,
considerando un período en el que ha entrado dinero a mansalva en las
arcas del ayuntamiento.
En definitiva, que sólo la transparencia disipará las dudas
de la ciudadanía. Si la Comisión Mixta Congreso Senado desperdicia esta
oportunidad, será muy difícil que algún día los ciudadanos de Laciana
lleguen a reconciliarse con la clase política.
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