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El eslogan de CC.OO. es sugerente: “TU GANAS”. Se refiere, naturalmente,
a todas las ventajas que cualquier trabajador tiene afiliándose a este
sindicato. Suponemos que el resto de las organizaciones sindicales
tendrán reclamos similares. Sin embargo, en Laciana la decadencia
sindical es más que evidente. El legendario bastión obrero que otrora
fue, ya no es más que un recuerdo para los nostálgicos de épocas
pasadas. Y en este caso, sí que cualquier tiempo pasado fue mejor que el
actual.
En Laciana están
ocurriendo cosas insólitas, pero lógicas con la trayectoria que se viene
siguiendo desde hace años en el mundo sindical. Desde que los sindicatos
han dejado de ser instrumentos de lucha para convertirse en órganos
asistenciales y refugio de aristócratas obreros. Los bancos de horas
sindicales han hecho emerger esta nueva clase. Algunos han consumido los
últimos veinte años de su vida laboral sin acudir ni un solo día al
tajo. Otros, de ahí han dado el salto a la política local. Y los
resultados a la vista están. Desastre tras desastre.
Hasta con el
sindicato vertical el día de Santa Bárbara era inhábil y retribuido. Hoy
ni eso. Los trabajadores del cielo abierto acudieron al trabajo como un
día cualquiera. Eso sí, el Secretario Comarcal de CC.OO. en Laciana no
sabía nada. Por lo menos eso es lo que aseguró en su intervención en la
Casa de la Cultura. Los de UGT y USO seguro que tampoco lo sabían.
Porque en realidad la situación laboral de estos trabajadores les
importa a todos un bledo.
Están extrayendo
más carbón que sus compañeros de interior, pero no son mineros. Son
trabajadores de la construcción. Ellos no tienen coeficiente reductor,
no van a disfrutar de jubilaciones anticipadas ni de remuneraciones
equivalentes a sus compañeros de interior. Por no tener, ni siquiera
tienen derecho a estar sindicados. Y el que infrinja la norma ya sabe lo
que le espera. La intemperie del paro.
Así es como
funciona hoy la MSP. Y de esa situación no es sólo responsable el
empresario. También quienes le han dejado que fuera imponiendo normas a
la medida de su conveniencia. A muchos de los sindicalistas que hoy
lucen el palmito en Laciana, tendría que caérseles la cara de vergüenza.
Si la tuvieran, claro está. La conciencia de clase mejor ni mencionarla.
Para ellos es algo así como el esperanto.
Las explotaciones
a cielo abierto han supuesto el inicio del declive de la minería de
interior y por ende el de Laciana. Algunos ya lo advertimos en el año
1985, pero un todopoderoso sindicalista de infausto recuerdo, replicó
que sólo era un balón de oxigeno. Otros no llegaron tan lejos, pero
tampoco hicieron nada para evitar el desastre. De aquellos polvos estos
lodos. Los sindicatos son ninguneados por el empresario y su peso social
en la comarca es insignificante. Sin embargo, están siendo de una enorme
utilidad para Victorino Alonso. Mientras sigan sosteniendo la
necesidad de seguir explotando a cielo abierto para mantener la minería
de interior, para el empresario miel sobre hojuelas.
En los últimos
veinte años, los sindicatos tienen una enorme responsabilidad sobre todo
lo que está sucediendo en Laciana. Sin su colaboración pasiva no habría
cielo abierto. De manera que no nos vengan con monsergas. Y si los
trabajadores del cielo abierto viven atemorizados y laboralmente en
precario, la responsabilidad también es suya. Les guste o no a sus
dirigentes.
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