|
Tosco, vulgar y desaliñado. Vamos, ramplón. Esa ha sido
la característica predominante del debate del último Pleno
Extraordinario de la Corporación Municipal. Y, sin embargo, el asunto a
tratar tenía mucha enjundia, pero no han sabido o no han querido sacarle
toda la sustancia.
La socialista Ana
Luisa Durán solicitó la celebración de esta sesión con el único
propósito de saldar viejas cuentas pendientes. Aún no ha metabolizado su
desalojo de la Alcaldía. Esa es la verdadera realidad. Invocar la
situación del empleo en la comarca, fue sólo un pretexto. Y así quedó
reflejado en el transcurso del seudo debate.
Su principal preocupación consistió en lanzar un dardo
tras otro contra sus rivales políticos. En ningún momento se sumergió en
las profundidades del problema. Pues claro que Laciana está en una
situación crítica. Incluso desesperada, pero ese mal endémico viene de
muy atrás. Y ella y su partido tienen una alícuota parte de
responsabilidad muy importante. Porque ni han sabido ni ha querido
dibujar para Laciana otro escenario que no pasara por la solución de
facilidad. Es decir, por esquilmar cuanto antes los recursos naturales
de la zona.
En ese marco se inscribe la firma del convenio por el que
se le concedía a la empresa MSP la explotación de cinco nuevas cortas a
cielo abierto. Un convenio auspiciado en el más absoluto de los secretos
por el trío Villalba, Martínez y Victorino. Y que Los Verdes hemos
contribuido como nadie a desbaratar.
Pero si la socialista estuvo ramplona y demagógica,
tampoco el alcalde de IU y el portavoz del PP estuvieron mucho más
brillantes. Al igual que su compañera de Corporación también mostraron
más preocupación por el interés político que por el general.
Laciana no sólo no necesita nuevas explotaciones a cielo
abierto, sino que las que están en activo tienen que ser clausuradas
porque son ilegales y por el daño irreversible que están causando a su
patrimonio natural.
Lo que sucede, es que ni unos ni otros tienen la menor
voluntad política ni la firmeza necesaria para hacer cumplir la Ley. La
perversión es de tal magnitud que todos son responsables del tremendo
desastre que asola a Laciana.
En resumen, que seguimos con un desatino tras otro y a
estas alturas, el nuevo Equipo de Gobierno todavía no ha sido capaz de
revocar el convenio de marras. Ahora resulta que se requiere la opinión
de los afectados. Es decir, de la empresa y de la Juntas Vecinales
implicadas.
Otro enredo más para no asumir plenamente su
responsabilidad. ¿Acaso Ana Luisa realizó la menor consulta para firmar
lo que firmó? Naturalmente que no. Ni siquiera sus propios compañeros
de Corporación tuvieron la menor noticia de lo que se estaba gestando.
Dejemos, pues, a un lado el engaño y la demagogia. El
Convenio tiene que ser derogado sin dilación alguna. Y a continuación el
Equipo de Gobierno tiene que presentar al Pleno un proyecto serio y
creíble para que Laciana sea declarada Parque Natural.
Cuando estas dos actuaciones se materialicen podremos
empezar a tener esperanza en el futuro. Mientras tanto la situación
seguirá degradándose. Eso sí, los políticos seguirán soltando sus
soflamas y cada día más alejados de la realidad que les rodea. Día tras
día seguirán elevándose a su máximo grado de incompetencia. La teoría de
Peter en Laciana se cumple a rajatabla.
|