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Que Izquierda Unida en Laciana ha perdido el rumbo ideológico desde hace
tiempo no es ninguna novedad. Pero que los herederos del PCE se hayan
vuelto nacionalistas sí es novedoso. Más bien grotesco.
La concejala de
cultura y otros menesteres, quiere que Laciana tenga himno y bandera. Y
ha convocado una especie de concurso de ideas para dar carta de
naturaleza a tan feliz idea. El rigor histórico es lo de menos.
Cualquier día se le ocurre también lo del RH.
La señora
concejala, quizás por sus múltiples ocupaciones, visiblemente aún no ha
tenido tiempo de bucear en la historia de la formación en la que milita.
De otro modo no se le habría ocurrido tamaña barbaridad. Pero lo más
incomprensible, es que ningún dirigente de su partido haya puesto,
metafóricamente claro está, el grito en el cielo.
Laciana, señora
concejala, tiene la historia que tiene y no necesita ni himno ni
bandera. Y si usted fuera menos atrevida, con sólo consultar el archivo
municipal se habría percatado de que hasta su blasón es de muy reciente
creación. Y sin la tenacidad de Florentino Agustín Díez, ni
siquiera existiría. Simplemente significarle que el Consejo de Estado lo
rechazó en dos ocasiones. Pero, en fin, ahí está y no le daremos más
vueltas.
Laciana, señora
concejala, es tierra de acogida. Porque en ella recaló un inmenso
aluvión de gentes procedentes de las más diversas latitudes. Primero,
con motivo de la construcción del ferrocarril Ponferrada Villablino en
el año 1918 y después, con el desarrollo del monocultivo del carbón. Si
usted se toma la molestia de consultar el padrón municipal, observará
que menos de un 2% de la población profundiza sus raíces en más de dos
generaciones de lacianiegos.
Para identificarse
con esta tierra no se necesita música ni bandera. Es mucho más
importante que no nos arrebaten lo que siempre hemos tenido. Nuestro
patrimonio natural. Preocúpese de que Victorino Alonso no siga
arruinado nuestras montañas y expectativas de futuro, y deje sus
frívolas ocurrencias para las tertulias con sus amigos.
Entre Pastor
con su Cofradía de la Morcilla y usted con su himno y su bandera, el
futuro de Laciana está garantizado. ¿Cómo no se nos habría ocurrido
antes? Pues sencillamente porque jamás hubo concejales en Laciana de su
brillantez. La ilustración en Laciana acaba de comenzar. Lo que
ignoramos es hasta donde llegará. Pero, sin duda, muy lejos. Al tiempo.
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