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Pese a la aparente
tranquilidad que exhiben en público la procesión va por dentro. A la
dirección provincial del PP no le llega la camisa al cuello y el
desasosiego de sus dirigentes se palpa en cada reunión del Comité
Ejecutivo. Las encuestas sobre intención de voto auguran lo peor para
los populares.
De no invertirse
espectacularmente la tendencia, el PP perdería dos de los centros de
poder más importantes de esta provincia. El del ayuntamiento de la
capital y el de la Diputación Provincial. Casi nada. Éste último, sólo
un milagro podría evitar el descalabro. Máxime, después de la deserción
masiva de militantes populares que recientemente se ha producido en el
Bierzo. Y la sangría aún no ha terminado.
En este contexto
de crisis interna hay que enmarcar la visita del consejero de Medio
Ambiente de la Junta de Castilla y León a Laciana. No es en modo alguno
casual que haya venido acompañado por un nutrido sequito “orgánico de su
partido”. Ya están en campaña electoral. Y, además, lo están de la peor
manera. De forma impúdica y desvergonzada.
Atreverse a
mencionar algún logro medioambiental en Laciana, es como mentar la soga
en casa del ahorcado. Pues si por algo se caracteriza esta comarca es
por su desastre ecológico y medioambiental sin precedente.
Está claro que el
señor consejero no sólo no conoce la realidad de Laciana, sino que ni
siquiera se lee los informes que le envía la Comisión Europea. De lo
contrario, no haría un ridículo tan espantoso.
Naturalmente, ni
él ni su anfitrión el alcalde, han mostrado el menor interés por visitar
“El Feixolín, Fonfría o Ladrones”. Tampoco el barrio de “Los Vallines”,
las balsas de Sosas o el vertedero de “La Revoltona”... Eso es cosa de
Los Verdes y de algunos locos más, preocupados por eso que han dado en
llamar conservacionismo.
Los políticos con
mando en plaza están para otra cosa. Por ejemplo, para ser fotografiados
en el único lugar transitable de la mal llamada “Senda Verde” o en el
Centro de Interpretación del Urogallo. Ahí, en esos lugares paradisíacos
y alejados de cualquier inmundicia que pueda delatar su ineficacia.
Pero para eso
estamos otros aquí. Para poner de relieve su impúdica desvergüenza
política.
La puesta en
valor del entorno del embalse de Las Rozas y en el que se han invertido
745.000 euros aquí está. El deseo del consejero es que «los ciudadanos
disfruten de este lugar».










Tampoco la
Senda Verde sale mejor parada, pese a las múltiples denuncias que
venimos formulando Los Verdes desde hace más de un año.






Estos dos ejemplos ilustran sobradamente el sesgo de una visita
puramente propagandística. Una visita que no ha servido estrictamente
para nada. Salvo, claro está, para vender imagen. Nada sobre las
irregularidades cometidas por Victorino Alonso en sus ilegales
explotaciones a cielo abierto. Nada sobre la más que probada
contaminación de las aguas. Nada sobre el ilegal lavadero de MSP. Nada
sobre los lodos de la depuradora. Nada sobre el vertedero ilegal de La
Revoltona. En resumen, nada de nada. Propaganda y a seguir tirando con
pólvora del rey que es lo que mejor saben hacer algunos políticos. Y más
aún aquellos, que como en el caso que nos ocupa, tan necesitados están
de lavar su imagen. De poco les va a servir, porque nos reafirmamos en
que cada día son menos los lacianiegos que comulgan con ruedas de
molino.
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